21 de febrero 2022    /   IDEAS
por
 Ilustración: Rocío Cañero

Cringe y lache, la vergüencita ajena (y el asco) que dan ciertas cosas

21 de febrero 2022    /   IDEAS     por          Ilustración: Rocío Cañero
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

¡Yorokobu gratis en formato digital!

Lee gratis la revista ¡Vamos! haciendo clic aquí.

En eso de ponerse verdes unos a otros, la generación Z no se diferencia mucho del resto. Expresiones peyorativas tienen para dar y recibir en abundancia. Pero como este es un medio que desea la paz en el mundo cuando le sugieren pedir un deseo, más que a un insulto hemos preferido echar un ojo a otras cosas que también nos pueden poner verdes sin hacer sangre. Y una de ellas es la vergüenza, sobre todo si es ajena.

Los Z tienen dos palabras para expresar este sentimiento; una de ellas es cringe, un anglicismo que ellos pronuncian a la española (que suena muchísimo más rotunda que a la inglesa, dónde va a parar), y que bien podríamos traducir al idioma boomer como grima, bochorno y dar cosa, esa expresión tan ambigua y tan clara al mismo tiempo. También como dentera y asco. O yuyu. O repelús, como propuso en Twitter Mario Dramas, y que, al hilo de su tuit, encontramos alternativas a cringe un poco más ortodoxas (para aquellos a los que no les guste innovar).

cringe

«¡Qué cringe me da tu tío con esos pantalones pitillo y ese tripón cervecero!» bien podría ser un ejemplo de uso de esta palabra que los boomer entenderíamos a la primera. Ahora bien, si en lugar de cringe, el tío vestido de esa guisa da lache, estamos ante una vergüenza ajena nivel Dios con toda su cohorte de santos y ángeles. Porque el grado, no solo en el lenguaje Z, es importante a la hora de utilizar una palabra u otra.

Lache parece ser una variante de lacha, un préstamo del caló que sí figura en el Diccionario con el significado de vergüenza, sin más. Quizá por eso pueda resultar familiar a esos boomer que crecieron en ambientes marginales de hace ya demasiado tiempo (el suficiente para que les pongan la tercera dosis de la vacuna del covid y les citen para una cuarta, si llegan).

La frontera entre una y otra palabra, sin embargo, no está del todo definida. Hay Z que usan lache solo para expresar esa vergüenza ajena brutal, mientras que cringe es un comodín que lo mismo sirve para ese significado como para asco y grima, según el contexto. Lo que sí está claro es que, si lo utilizan aludiendo a alguno de tus comportamientos, recapacita y háztelo mirar.

¡Yorokobu gratis en formato digital!

Lee gratis la revista ¡Vamos! haciendo clic aquí.

¡Yorokobu gratis en formato digital!

Lee gratis la revista ¡Vamos! haciendo clic aquí.

En eso de ponerse verdes unos a otros, la generación Z no se diferencia mucho del resto. Expresiones peyorativas tienen para dar y recibir en abundancia. Pero como este es un medio que desea la paz en el mundo cuando le sugieren pedir un deseo, más que a un insulto hemos preferido echar un ojo a otras cosas que también nos pueden poner verdes sin hacer sangre. Y una de ellas es la vergüenza, sobre todo si es ajena.

Los Z tienen dos palabras para expresar este sentimiento; una de ellas es cringe, un anglicismo que ellos pronuncian a la española (que suena muchísimo más rotunda que a la inglesa, dónde va a parar), y que bien podríamos traducir al idioma boomer como grima, bochorno y dar cosa, esa expresión tan ambigua y tan clara al mismo tiempo. También como dentera y asco. O yuyu. O repelús, como propuso en Twitter Mario Dramas, y que, al hilo de su tuit, encontramos alternativas a cringe un poco más ortodoxas (para aquellos a los que no les guste innovar).

cringe

«¡Qué cringe me da tu tío con esos pantalones pitillo y ese tripón cervecero!» bien podría ser un ejemplo de uso de esta palabra que los boomer entenderíamos a la primera. Ahora bien, si en lugar de cringe, el tío vestido de esa guisa da lache, estamos ante una vergüenza ajena nivel Dios con toda su cohorte de santos y ángeles. Porque el grado, no solo en el lenguaje Z, es importante a la hora de utilizar una palabra u otra.

Lache parece ser una variante de lacha, un préstamo del caló que sí figura en el Diccionario con el significado de vergüenza, sin más. Quizá por eso pueda resultar familiar a esos boomer que crecieron en ambientes marginales de hace ya demasiado tiempo (el suficiente para que les pongan la tercera dosis de la vacuna del covid y les citen para una cuarta, si llegan).

La frontera entre una y otra palabra, sin embargo, no está del todo definida. Hay Z que usan lache solo para expresar esa vergüenza ajena brutal, mientras que cringe es un comodín que lo mismo sirve para ese significado como para asco y grima, según el contexto. Lo que sí está claro es que, si lo utilizan aludiendo a alguno de tus comportamientos, recapacita y háztelo mirar.

¡Yorokobu gratis en formato digital!

Lee gratis la revista ¡Vamos! haciendo clic aquí.

Compártelo twitter facebook whatsapp
Y tú más: ¡Eres más tonto que Abundio!
El prefijio que se enamoró de un sustantivo
Cinco motivos para admirar a Houdini aunque no te guste el escapismo
Cien Pies: un proyecto para recuperar el hábito de ir al colegio andando
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp