3 de marzo 2022    /   CREATIVIDAD
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El verde y las víctimas de la moda

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El color verde es optimista. Es sinónimo de renacimiento, de esperanza. El verde es ecológico, se asocia a la estética, hace pensar en la sostenibilidad

«Hoy la necesidad de lo verde es tan poderosa que, sin duda, cambiará la moda y el diseño. Pero tal vez la prerrogativa más importante de este color sea su capacidad de aportar alegría. Su energía y carisma son abrumadores y nos ayudarán a combatir la desesperación con optimismo y alegría», ha afirmado Lidewij Edelkoort, directora de Trend Union, una de las agencias de previsión más conocidas hablando de esta tonalidad.

EL VERDE CONTRADICTORIO

El verde es un color que siempre ha sido protagonista en la moda y en el cine. Lo hemos visto en Emily en París, y en Gambito de dama, y en Lo que el viento se llevó, cuando Escarlata O’Hara, durante la guerra de Secesión, corre hacia la esperanza de una ayuda financiera por parte de Rhett Butler.

Pero los significados del verde pueden ser múltiples y contradictorios. Sí, porque el verde es bueno cuando forma parte de la naturaleza, pero su duplicidad mezcla el amarillo del sol y el azul de la sombra nocturna.

Y junto al verde esperanza del vestido de Lo que el viento se llevó, está el verde celadón del traje de Tippi Hedren en Los pájaros (1961) —Hitchcock eligió personalmente el color del vestido porque consideraba que la exposición constante a ese tono de verde artificial e inquietante despertaría inquietud y aprensión en el espectador—, y está el vestido fatal de satén verde salvia —escultural por el corpiño, el peplo y las mangas, y fluido en el tejido—, con el que Marion Cotillard deja fuera de combate a un seductor experimentado encarnado por Brad Pitt en Aliados (2016).

Y no podemos olvidar el vestido verde esmeralda creado por la ganadora del Óscar Jacqueline Durran para Keira Knightley en Expiación (2007), un cóctel de «equilibrio, misterio y amenaza».

Los hermosos vestidos eran para morirse, literalmente. El pigmento liberaba lentamente el veneno, provocando desequilibrios metabólicos muy graves y síntomas como náuseas, vómitos, diarrea, lesiones cutáneas, diabetes, infartos y cáncer de vejiga y pulmón

EL VERDE, UNA AMENAZA

Hubo un tiempo en que el verde era realmente una amenaza. En el siglo XIX se puso de moda el llamado verde de París, un polvo cristalino de color brillante, un pigmento desarrollado con la intención de mejorar las características del verde de Scheele, un arsenito de cobre que debe su nombre al químico sueco Carl Wilhem Scheele, quien lo sintetizó por primera vez en 1775.

El verde de París, sintetizado ampliamente en muchas fábricas de Europa y Estados Unidos mediante diversos procesos que proporcionaban diferentes tonos de color, se comercializó con más de 80 nombres distintos según el fabricante. Este compuesto mortal se vendió a gran escala en el siglo XIX a bajo precio para una gran variedad de usos, e incluso se utilizó para teñir los tejidos con los que se confeccionaba la ropa.

Los hermosos vestidos eran para morirse, literalmente. El pigmento liberaba lentamente el veneno, provocando desequilibrios metabólicos muy graves y síntomas como náuseas, vómitos, diarrea, lesiones cutáneas, diabetes, infartos y cáncer de vejiga y pulmón. Digamos que ser una fashion victim en el siglo XIX no era muy bueno para la salud.

El pigmento se utilizó como tinte durante casi medio siglo, a pesar de que se supiese que era peligroso desde 1839, cuando el químico alemán Leopold Gemelin publicó un artículo advirtiendo de la toxicidad del compuesto.

En 1870, a medida que se disponía de nuevos tintes sintéticos, el verde de París empezó a ser abandonado y relegado al mundo de los pesticidas (un uso que también fue disminuyendo lentamente a partir de finales del siglo XIX).

EL VERDE QUE INSPIRA

En la historia de la moda y del arte, el verde ha tenido una suerte alternante, y afortunadamente las prendas mortales del pasado hoy son solo un recuerdo. Ahora, si pensamos en la tonalidad verde, en el ámbito de la moda, las imágenes que vienen a la cabeza son otras.

Está el verde Carven, color fetiche de Madame Carven desde su creación en 1945, el verde Bottega Veneta, asociado a la revolución estética de la marca, y el verde de un vestido que se ha convertido en icónico, tan famoso que incluso tiene su propia página en la Wikipedia: el exuberante Jungle Dress creado por Donatella Versace y lucido por Jennifer López en los premios Grammy de 2000.

el verde en la moda

Un vestido verde que ha hecho historia, provocando uno de los fenómenos más virales que se conocen: su búsqueda en las redes dio lugar a la creación de la función de búsqueda de imágenes de Google.

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El color verde es optimista. Es sinónimo de renacimiento, de esperanza. El verde es ecológico, se asocia a la estética, hace pensar en la sostenibilidad

«Hoy la necesidad de lo verde es tan poderosa que, sin duda, cambiará la moda y el diseño. Pero tal vez la prerrogativa más importante de este color sea su capacidad de aportar alegría. Su energía y carisma son abrumadores y nos ayudarán a combatir la desesperación con optimismo y alegría», ha afirmado Lidewij Edelkoort, directora de Trend Union, una de las agencias de previsión más conocidas hablando de esta tonalidad.

EL VERDE CONTRADICTORIO

El verde es un color que siempre ha sido protagonista en la moda y en el cine. Lo hemos visto en Emily en París, y en Gambito de dama, y en Lo que el viento se llevó, cuando Escarlata O’Hara, durante la guerra de Secesión, corre hacia la esperanza de una ayuda financiera por parte de Rhett Butler.

Pero los significados del verde pueden ser múltiples y contradictorios. Sí, porque el verde es bueno cuando forma parte de la naturaleza, pero su duplicidad mezcla el amarillo del sol y el azul de la sombra nocturna.

Y junto al verde esperanza del vestido de Lo que el viento se llevó, está el verde celadón del traje de Tippi Hedren en Los pájaros (1961) —Hitchcock eligió personalmente el color del vestido porque consideraba que la exposición constante a ese tono de verde artificial e inquietante despertaría inquietud y aprensión en el espectador—, y está el vestido fatal de satén verde salvia —escultural por el corpiño, el peplo y las mangas, y fluido en el tejido—, con el que Marion Cotillard deja fuera de combate a un seductor experimentado encarnado por Brad Pitt en Aliados (2016).

Y no podemos olvidar el vestido verde esmeralda creado por la ganadora del Óscar Jacqueline Durran para Keira Knightley en Expiación (2007), un cóctel de «equilibrio, misterio y amenaza».

Los hermosos vestidos eran para morirse, literalmente. El pigmento liberaba lentamente el veneno, provocando desequilibrios metabólicos muy graves y síntomas como náuseas, vómitos, diarrea, lesiones cutáneas, diabetes, infartos y cáncer de vejiga y pulmón

EL VERDE, UNA AMENAZA

Hubo un tiempo en que el verde era realmente una amenaza. En el siglo XIX se puso de moda el llamado verde de París, un polvo cristalino de color brillante, un pigmento desarrollado con la intención de mejorar las características del verde de Scheele, un arsenito de cobre que debe su nombre al químico sueco Carl Wilhem Scheele, quien lo sintetizó por primera vez en 1775.

EL VERDE, UNA AMENAZA

Hubo un tiempo en que el verde era realmente una amenaza. En el siglo XIX se puso de moda el llamado verde de París, un polvo cristalino de color brillante, un pigmento desarrollado con la intención de mejorar las características del verde de Scheele, un arsenito de cobre que debe su nombre al químico sueco Carl Wilhem Scheele, quien lo sintetizó por primera vez en 1775.

El verde de París, sintetizado ampliamente en muchas fábricas de Europa y Estados Unidos mediante diversos procesos que proporcionaban diferentes tonos de color, se comercializó con más de 80 nombres distintos según el fabricante. Este compuesto mortal se vendió a gran escala en el siglo XIX a bajo precio para una gran variedad de usos, e incluso se utilizó para teñir los tejidos con los que se confeccionaba la ropa.

Los hermosos vestidos eran para morirse, literalmente. El pigmento liberaba lentamente el veneno, provocando desequilibrios metabólicos muy graves y síntomas como náuseas, vómitos, diarrea, lesiones cutáneas, diabetes, infartos y cáncer de vejiga y pulmón. Digamos que ser una fashion victim en el siglo XIX no era muy bueno para la salud.

El pigmento se utilizó como tinte durante casi medio siglo, a pesar de que se supiese que era peligroso desde 1839, cuando el químico alemán Leopold Gemelin publicó un artículo advirtiendo de la toxicidad del compuesto.

En 1870, a medida que se disponía de nuevos tintes sintéticos, el verde de París empezó a ser abandonado y relegado al mundo de los pesticidas (un uso que también fue disminuyendo lentamente a partir de finales del siglo XIX).

EL VERDE QUE INSPIRA

En la historia de la moda y del arte, el verde ha tenido una suerte alternante, y afortunadamente las prendas mortales del pasado hoy son solo un recuerdo. Ahora, si pensamos en la tonalidad verde, en el ámbito de la moda, las imágenes que vienen a la cabeza son otras.

Está el verde Carven, color fetiche de Madame Carven desde su creación en 1945, el verde Bottega Veneta, asociado a la revolución estética de la marca, y el verde de un vestido que se ha convertido en icónico, tan famoso que incluso tiene su propia página en la Wikipedia: el exuberante Jungle Dress creado por Donatella Versace y lucido por Jennifer López en los premios Grammy de 2000.

el verde en la moda

Un vestido verde que ha hecho historia, provocando uno de los fenómenos más virales que se conocen: su búsqueda en las redes dio lugar a la creación de la función de búsqueda de imágenes de Google.

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