19 de agosto 2021    /   CREATIVIDAD
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Femme Sapiens: «Nosotras queremos tener derecho a equivocarnos también»

19 de agosto 2021    /   CREATIVIDAD     por          
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«Soy Helena, tengo 28 años y me dedico a hablar de arte y feminismo en Instagram». Así se presenta esta gestora cultural que estudia Historia del Arte en la actualidad y que está detrás de los memes de Femme Sapiens.

En ellos, Helena utiliza grandes obras clásicas de la pintura para transmitir su mensaje feminista tirando de ironía y mucho sentido del humor. Pero la idea, explica, surgió un poco por casualidad.

«Subí un meme (yo en ese momento ni siquiera sabía que era un meme) con unas esculturas hablando. Y triunfó. La gente se partía. Así que seguí por la pintura, que me daba muchas más opciones. Elijo pinturas clásicas porque siento que es mágico cómo las expresiones de los personajes representados pueden verse reflejadas a la perfección en situaciones actuales. Es la prueba de que las emociones son atemporales, naturales y nos conectan a todos, por lo menos, a los occidentales».

Esta gestora cultural cree que en la relación entre arte y feminismo hay mucha tela que rascar, en especial si lo contemplamos desde dos puntos de vista básicos. «Primero, las creadoras. “¿Dónde están las artistas?”, “¿por qué no ha habido grandes mujeres artistas?”, preguntaba la historiadora del arte Linda Nochlin. Pues porque no nos han dejado. Estábamos demasiado ocupadas tratando de ser las perfectas esposas y madres. En segundo lugar, las creadas. Las mujeres que son representadas en cuadros y esculturas. Siempre han sido ellos los que nos han mirado, tanto los artistas como el público. Todo el arte se ha concebido siendo ellos sujetos que hacen y nosotras objetos para ser mirados. Y pasa lo que pasa en los cuadros: cánones de belleza patriarcales, mujeres en posiciones imposibles, violencia sexual. Un horror, la verdad».

 

Pensó que tirar del humor y de la ironía podía ser su caballo de Troya para hacer llegar su mensaje a quienes huyen en cuanto leen o escuchan la palabra feminismo. Pero en seguida se dio cuenta de que no era así exactamente. «Mi público ya es feminista. Y el humor les hace la lucha más llevadera, por decirlo así. Mientras no pueda publicar mis memes en espacios mainstream, las risas y la lucha quedarán entre nosotras».

Una de las cosas con las que tiene que lidiar Helena es con la censura de los pezones en Instagram. Le resulta tristísimo tener que pasar por su aro para poder comunicar ese mensaje feminista. «Hace poco le censuraban el cartel de su película a Almodóvar porque aparecían un pezón lactante. En pocas horas se lo devolvieron. El problema no son los pezones, el problema es nuestro empoderamiento», opina.

«Almodóvar es un hombre blanco y rico, y su película un producto que va a ingresar millones de euros. Si esto sirviera precisamente para lo que te comentaba de las reivindicaciones en el mainstream, me parece perfecto. Pero si Instagram solo permite los pezones si hay dinero de por medio, estamos en las mismas».

¿Cuál es el mensaje de todos los que lanza a través de su Instagram que más duele tener que estar repitiendo continuamente?, le preguntamos. «Yo creo que el de nuestra validez. No se nos permite confundirnos, no se nos permite decir algo fuera de lugar o cagarla. Tenemos que ser perfectas (perfectas según construcciones patriarcales, claro) para que se nos escuche mínimamente. Nosotras queremos tener derecho a equivocarnos también».

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«Soy Helena, tengo 28 años y me dedico a hablar de arte y feminismo en Instagram». Así se presenta esta gestora cultural que estudia Historia del Arte en la actualidad y que está detrás de los memes de Femme Sapiens.

En ellos, Helena utiliza grandes obras clásicas de la pintura para transmitir su mensaje feminista tirando de ironía y mucho sentido del humor. Pero la idea, explica, surgió un poco por casualidad.

«Subí un meme (yo en ese momento ni siquiera sabía que era un meme) con unas esculturas hablando. Y triunfó. La gente se partía. Así que seguí por la pintura, que me daba muchas más opciones. Elijo pinturas clásicas porque siento que es mágico cómo las expresiones de los personajes representados pueden verse reflejadas a la perfección en situaciones actuales. Es la prueba de que las emociones son atemporales, naturales y nos conectan a todos, por lo menos, a los occidentales».

Esta gestora cultural cree que en la relación entre arte y feminismo hay mucha tela que rascar, en especial si lo contemplamos desde dos puntos de vista básicos. «Primero, las creadoras. “¿Dónde están las artistas?”, “¿por qué no ha habido grandes mujeres artistas?”, preguntaba la historiadora del arte Linda Nochlin. Pues porque no nos han dejado. Estábamos demasiado ocupadas tratando de ser las perfectas esposas y madres. En segundo lugar, las creadas. Las mujeres que son representadas en cuadros y esculturas. Siempre han sido ellos los que nos han mirado, tanto los artistas como el público. Todo el arte se ha concebido siendo ellos sujetos que hacen y nosotras objetos para ser mirados. Y pasa lo que pasa en los cuadros: cánones de belleza patriarcales, mujeres en posiciones imposibles, violencia sexual. Un horror, la verdad».

 

Pensó que tirar del humor y de la ironía podía ser su caballo de Troya para hacer llegar su mensaje a quienes huyen en cuanto leen o escuchan la palabra feminismo. Pero en seguida se dio cuenta de que no era así exactamente. «Mi público ya es feminista. Y el humor les hace la lucha más llevadera, por decirlo así. Mientras no pueda publicar mis memes en espacios mainstream, las risas y la lucha quedarán entre nosotras».

Una de las cosas con las que tiene que lidiar Helena es con la censura de los pezones en Instagram. Le resulta tristísimo tener que pasar por su aro para poder comunicar ese mensaje feminista. «Hace poco le censuraban el cartel de su película a Almodóvar porque aparecían un pezón lactante. En pocas horas se lo devolvieron. El problema no son los pezones, el problema es nuestro empoderamiento», opina.

«Almodóvar es un hombre blanco y rico, y su película un producto que va a ingresar millones de euros. Si esto sirviera precisamente para lo que te comentaba de las reivindicaciones en el mainstream, me parece perfecto. Pero si Instagram solo permite los pezones si hay dinero de por medio, estamos en las mismas».

¿Cuál es el mensaje de todos los que lanza a través de su Instagram que más duele tener que estar repitiendo continuamente?, le preguntamos. «Yo creo que el de nuestra validez. No se nos permite confundirnos, no se nos permite decir algo fuera de lugar o cagarla. Tenemos que ser perfectas (perfectas según construcciones patriarcales, claro) para que se nos escuche mínimamente. Nosotras queremos tener derecho a equivocarnos también».

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