26 de enero 2022    /   CREATIVIDAD
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Jazmín Abuín: «Keep calm and be ‘riquiña’»

26 de enero 2022    /   CREATIVIDAD     por          
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Dice que va una galeguiña de madre canadiense y con nombre de princesa Disney… y se dedica a la comedia. Jazmín Abuín Janeiro (Vigo, 1983) es actriz, cantante, periodista, feminista, activista y, por encima de todo, riquiña.

Una incipiente revolución en la escena de los monólogos en España. Adalid de la retranca como tabla de náufrago existencial, la artista se balancea estos meses entre Madrid, Barcelona y Galicia, claro. Y ahora está de estreno coral con Spanish Revolution Live Show, un espectáculo junto a los sumilleres del humor Moi Camacho y Jose Parnaso que se presenta como una suerte de Noche de fiesta, «pero sin que nos detengan por corrupción» [sic].

Spanish Revolution Live Show viene con metralla hilarante una década después de aquel momento histórico que, apuntan los artífices, «cambió la forma de entender la sociedad en la que vivimos» porque «desde la Puerta del Sol, con personas de todas las clases e ideologías, se inició un movimiento al que la prensa internacional bautizó como Spanish Revolution».

Una comunidad que cuenta con más de tres millones de seguidores en la actualidad y que eleva la voz en el teatro La Latina de Madrid con este sarao de risas, gags, música y retrato social. «Espectáculos que hagan reír hay muchos; que hagan pensar, también… Pero que unan estas dos cosas hay menos», sintetiza Jazmín Abuín.

Hablamos con la cómica justo un rato antes del ensayo de Spanish Revolution. Es temprano y la pillamos «haciendo cosas superglamurosas de diva, como es tender la ropa». Ha puesto la lavadora muy pronto porque no vuelve a casa hasta las once de la noche. Así anda. Pero el cielo pinta bien: hay tregua.

Parece que los únicos en mojarse serán los protagonistas de la función, que no dejan títere con cabeza, «capaces de alabar o criticar a cualquier institución o partido siempre de forma divertida… con un máster de la Juan Carlos I en Sarcasmo e Ironía (valga la redundancia)». Pero no perdáis la calma. Y sed riquiños. ¿Verdad que el punto de vista de Jazmín Abuín también se antoja revolucionario?

¿Qué significa la comedia para ti? ¿La retranca es también supervivencia?

La comedia es libertad. Parece que soy Ayuso de repente (Risas). Para mí la comedia es la libertad de decir verdades con una sonrisa. Y disfrazadas de mentiras. Un arma poderosísima de las personas para decir la verdad sin que ofenda o haciendo que ofenda menos.

Si tuviéramos más capacidad para reírnos de nosotros nos iría mejor. A mí no me gusta el conflicto. Si, soy abanderada de las causas justas, pero no me gusta la agresividad. Y creo que la ironía, la retranca, es una herramienta para decir lo mismo, pero en vez de gritar o discutir, disfrazarlo. Siempre digo que «entre broma y broma, la verdad asoma».

Si no te pones radicalmente a favor o en contra de algo, parece que eres equidistante. Pero no, hay un camino de cero a cien y yo puedo estar en el 80. Y luego igual no comparto algunas formas. A lo mejor estoy de acuerdo en el contenido, pero no estoy dispuesta a compartir la confrontación con gritos y sin argumentos.

Estáis de estreno con Spanish Revolution Live Show en el teatro La Latina de Madrid: «El show que España merece, pero no el que necesita», proclamáis. ¿Cómo es esta noche de fiesta genuina?

Te voy a contar lo que me dejen y también lo que no. ¡Ah, se me ha escapado! (Risas). Nuestra intención principal es que la gente se ría, que creo que nos hace muchísima falta. Y hay otra intención que es hacer pensar a la gente en cosas del panorama actual político y social. Cosas que nos planteamos todos: monarquía, religión, igualdad, los temas sociales más importantes de la actualidad.

En el show hay mucha mala leche, mucha ironía, pero algo en lo que estamos los tres de acuerdo es que nunca habrá insulto gratuito. No es una cuestión de dar cera a alguien, sino de reírnos de nosotros mismos como sociedad. Vamos a dar caña a cosas como las incoherencias de la Iglesia o la monarquía.

Hay una parte movible que hace cada show diferente. Hacemos parodia de programas de debate: desde La Sexta Noche hasta El Chiringuito de Jugones o Sálvame. Nos sentamos a discutir. El espectáculo entero es un homenaje a la televisión generalista. Hay spots publicitarios grabados por actorazos y actrizazas que conocemos, un par de scketches —uno de Isabel Díaz Ayuso— y acabamos con música. Había que aprovechar mi cuna, que es el teatro musical.

Hay un scketch en el que aparecen Jesucristo y Dios en El diario de Malicia. Tenemos una parte que hace homenaje exagerado a un late night con personajes bizarros que da lugar a todo tipo de personajes que te puedas imaginar. O no (Risas). No vamos a desvelar más, pero tenemos a la hater más hater del mundo, a la menos ofensiva. ¡Creo que va a estar bien! Estamos en un teatro grande, hay que probar todo mucho. Es un estrés añadido, pero lo vamos a sacar adelante. ¡Está preparado con mucho cariño!

¿Cuánto lleváis tramando la jarana de Spanish Revolution Live Show?

Desde septiembre estamos en contacto. En octubre empezamos a escribirlo y, desde entonces, llevamos escribiéndolo y revisándolo con ayuda del cómico Denny Horror. Y los scketch los ha dirigido Juan Carlos Mestre, un director que ha dado forma a las escenas y hace que rompa más el show. Son cosas que fluyen, neuronas compartidas.

Eso, eso. ¿Qué decir del equipo, de tus compañeros? ¿Cómo son los ensayos, el proceso creativo, Jazmín?

¡Muy bien! A ver, en todo proceso creativo hay momentos en los que no estamos de acuerdo, pero al ser tres, es muy fácil desempatar y consensuar. Es un proceso divertido, creativo y muy bonito. Y también la parte de scketches ensayándola con Juan Carlos Mestre.

Me parece maravilloso darle un scketch propio a alguien ajeno y que lo convierta en tres veces mejor. Porque tú escribes algo viéndolo en tu cabeza de una manera, pero llega alguien externo y te dice: «Esto dilo bailando el chotis; te parece una locura y luego queda mejor» (Risas). Y en caso de duda, lo que diga el director. Yo sé escribir e interpretar y un director saca de ti cosas que ni tú misma sabes que tienes.

Y me consta que el show está muy vivo. ¿Algo que añadir, sin mucho destripe?

Sí. Mira… Nos dirigimos mucho al público, pero lo típico de bajar a alguien de momento no lo hacemos por muchas circunstancias. Pero tenemos dos invitados sorpresa que irán variando en las funciones. [Jazmín Abuín nombra a varios cómicos invitados que dejaremos en el anonimato para guardar la sorpresa].

Vienen a colaborar en la parte de actualidad del show para que el debate tenga más puntos de vista que los tres que somos. Porque, además, Moi y yo vamos a debatir desde unos personajes que hemos creado y que piensan lo contrario que nosotros como personas. Debatir en un show de Spanish Revolution donde todos pensamos parecido no tiene tanto sentido. Nos hemos puesto en lo difícil, que es defender lo contrario. Con sarcasmo e ironía.

Una década después del emblamático 15M, ¿cómo hemos cambiado? ¿Cómo valoras —me pongo engolado— la situación actual de la sociedad? Esta pregunta es de tesis, lo sé, pero inevitable.

Como es una pregunta absolutamente loca y necesaria, siempre contesta alguien de Spanish Revolution. Al final, nosotros somos cómicos, aunque tenemos una ideología parecida. Pero desde mi punto de vista, creo que lo que ha cambiado es que hubo un momento en la historia especial. Siempre hay un bum y luego las personas nos desinflamos. Nos cuesta mantener el fuelle durante mucho tiempo. Somos de mecha corta y todos estábamos muy ilusionados y a tope, con ganas de hacer algo, pero luego nos desinflamos.

Y pienso: la culpa es de los políticos, ¿pero nosotros como sociedad qué responsabilidad tenemos? Me gusta pensarlo hacia dentro. Es curioso: en la derecha crecen los partidos como los donetes y se llama «crecimiento», pero si pasa en la izquierda se dice que se disgrega.

Por una parte, hemos perdido la fe y luego estamos adormecidos con cosas absurdas que no nos dejan pensar en lo importante. Y la pandemia hace que la gente esté más pendiente de sobrevivir, obvio. De toda la vida, en las crisis la gente piensa en sobrevivir más que en mejorar la calidad de vida. No sé… Y me resulta muy curioso lo de la Familia Real, escándalo tras escándalo. Nos están robando el dinero que era nuestro y no hacemos nada, pero se divorcian y eso sí es un escándalo.

Jazmín, si los protagonistas de Spanish Revolution Live Show formarais un gobierno de coalición, ¿qué te gustaría cambiar a bote pronto?

Justo lo pensamos en los ensayos. Intentamos pensar hacer un scketch sobre lo que haríamos tres personas que montáramos un partido de izquierdas. Lo primero que atacaríamos los tres es el precio de la luz y creo que es algo en lo que todos estamos de acuerdo. Luego, tenemos unos valores afines. ¡Las personas mayores son una de mis cruzadas! Cuando lo digo, la gente me da la razón porque nadie se acuerda. No solo por lo desprotegidos que están, cada vez más, sino porque si hablamos de cuidados, la responsabilidad cae más en las mujeres.

Para mí, lo primero serían los mayores, junto con la igualdad absoluta —LGTBI, feminismo, personas migrantes— y el recibo de la luz. Tardaría más en poner nombre al partido que en tomar medidas.

Venga, busquemos un nombre para ese partido ideal de Jazmín Abuín

«Keep calm and be riquiña» (Risas).

¿Y consigues, con el trajín que llevas, mantener la calma?

He conseguido mantener la calma regulinchi, la verdad. La semana pasada estuve en FITUR de embajadora de las Rías Baixas, ahora tengo un evento sobre comercio justo, en febrero una gala en Zaragoza… No sé decir que no a lo que me gusta. Pero el mayor talento que tengo en la vida es elegir a los amigos. Tengo una familia y unos amigos que son la mejor red, y en cuanto me agobio un poco saben lo que hacer y decir para ayudar.

Reflexiones, cachondeo… Volviendo al espectáculo que suma estrés —y emoción— a tu vida, ¿por qué ver Spanish Revolution ya mismo?

Esto se me da muy mal, Jorge (Risas). ¡Porque si no vienen ya, a lo mejor no estamos porque nos llevan a la cárcel! Y venir a la cárcel a vernos pilla más a desmano. Y porque al lado del teatro hay bares para tomar algo y hay que salvar la hostelería.

Es un espectáculo original, completo, con música, humor. Y está hecho con tiempo y cariño. Espectáculos que hagan que reír hay muchos; que hagan pensar, también. Pero que unan estas dos cosas hay menos.

Otro día hablamos del Gobierno, que dirían aquellos. Y en el humor, ¿cómo hemos evolucionado en este tiempo? ¿Vivimos una edad de oro?

Aunque llevo un año haciendo stand up comedy, como amante de la comedia llevo toda la vida. He visto mucha comedia americana y antes aquí veía el humor con muchos temas recurrentes. Ahora creo que sí, hay una edad de oro y quiero pensar que va a ir a más.

Y aunque sea muy crítica y crea que debe ir a más, hemos avanzado muchísimo. Hay que ver lo que hemos recorrido y lo que queda. Doy gracias infinitas a las pocas mujeres que empezaron: gracias a ellas, nosotras ya tenemos medio camino hecho. Cómicas como Patricia Espejo, Patricia Sornosa, que han hecho que cuando yo he llegado haya cosas que se den por sentadas.

Aun así, el simple hecho de que haya un debate sobre si las mujeres somos menos graciosas que los hombres ya es machista. El debate está lanzado desde una óptica masculina. Los jueces son los hombres. Pero hemos cambiado mucho.

Edad de oro para la risa, pese a los ofendiditos. ¿La risa, como tu retranca gallega, facilita la supervivencia?

Sí. Nos hemos dado cuenta de que la risa es sanadora y espero que esto nos dure. Esto es un círculo, una espiral. No sé cuál es antes. Cuanto más talento hay, más visibilidad. Por mucho talento que un cómico tenga, no puede crear y mejorar si no tiene un público con el que probar. Y cuanto más circuito de comedia, mejor nivel tendremos los cómicos y las cómicas y más gente querrá venir a ver comedia.

Estoy viendo mogollón de cómicos y cómicas que hablan de cosas que no se hablaban antes. Hay lugares comunes, claro, pero hay muchos tipos de humor distintos, con energías distintas. Gente que habla más enérgica, gente muy elegante, gente de humor inteligente, oneliners… y todo está bien.

¿Sabes? Me hablaron de ti hace tiempo Asaari Bibang, Bianca Kovacs… ¿Cómo estás viviendo este reconocimiento meteórico, Jazmín?

Gracias. Se ha ido corriendo la voz entre los cómicos. Nos ayudamos mucho, que no se diga. De pronto, yo llevaba cuatro días actuando en el Beer Station y venían a verme cómicos buenísimos, como Miguel Lago, Bianca…

El humor es una cosa que yo llevo dentro. Es mi manera de expresarme. Y no era consciente de que mi forma de comunicar era un tipo de stand up. Soy periodista, actriz, se me da bien la comedia. Y pienso: ¿qué puedo hacer uniendo todo? Gracias a Bianca Kovacs, que por muchas veces que le dé las gracias son pocas, me animé a escribir.

En enero de 2021 estábamos en una cafetería de La Latina hablando, se fue al baño, volvió y me dio fecha para ¡cuatro semanas después! Y me dieron una fecha en el Beer Station. Todos tenían un presentimiento. El estreno está grabado y de vez en cuando lo reviso y pienso: «¿Cómo pude hacer esto?». Ahora voy mejorando, no me conformo, no hago dos shows iguales. Pero yo misma, la persona más autocrítica del mundo, cuando veo aquel estreno me gusto (Risas).

[Tras la entrevista, llamamos a Bianca Kovacs, cómica y presentadora de El Club de la Comedia. Por alusiones: «El mérito es suyo. Es una comediante que en un mes ha escrito una hora de texto. Eso no es fácil de ver. Y no para de ir cambiando y mejorando remates. Es muy inteligente. Jazmín va a llegar muy lejos»].

Jazmín, tu espectáculo se llama Riquiña. ¿Qué es ser riquiña y cómo defines tu stand up comedy?

Ser riquiña es una filosofía de vida y no tiene nada que ver con Mr. Wonderful. No hay que estar feliz y ser amable todo el tiempo. A veces, hay que dejar salir lo que llevamos dentro, pero siempre hay una elección.

Simplemente ir a comprar el pan y sonreír a quien te atiende o en un restaurante decirles cuando la comida está buenísima. Lo que me da rabia es vivir en un mundo donde las cosas malas las verbalizamos y las buenas las damos por hecho. Quiero que hablemos de lo bueno. La gente se mete más en Atrápalo a comentar un espectáculo cuando no le ha gustado que cuando sí le gusta. Ten la amabilidad de cuidar el trabajo de los demás en todos los ámbitos.

Como mi madre, canadiense, viene de un entorno donde lo normal es ser amable y lo anormal es no serlo, vivo entre dos culturas que a veces chocan y es un poco de lo que va el monólogo: el conflicto de la gallega, la canadiense, la madrileña. Cómo vas evolucionando, cómo veo el choque de culturas, de idiomas, de cómo la gente se metía conmigo por hablar bien inglés y ahora todo el mundo usa spanglish. Esas cosas. Todo con humor. (Risas).

Por cierto —ironía mediante—, ¿has visto qué fuerte lo de Eurovisión, que va una canción en un idioma que no es castellano?

Es muy fuerte (Risas). Tendríamos que ir con algo así como Europe is living a celebration. Estoy un poco hasta las narices. Creo que hay comunidades en España que están históricamente ninguneadas y con los idiomas autonómicos me pasa un poco igual.

¿De verdad que las canciones de Andalucía, que han ido muchas veces, son representativas de España, pero Tanxugueiras no? ¿Cuántas veces se han metido estribillos en inglés o hemos mandado a dos de OT por la historia de amor que tenían ? Busquemos la empatía.

Se acerca el ensayo. Gracias por tu tiempo y la confianza. Una pregunta, pero no te pongas nerviosa: Keep calm! Si te recuerdo que Spanish Revolution suma más de tres millones de personas, ¿impresiona?

¡Impresiona muchísimo porque tienes la sensación de ser la voz de todas ellas! Y sé que todo privilegio conlleva una responsabilidad. Siempre que buscamos un tema para sacar, un scketch, nos planteamos que la óptica sea afín al público de Spanish Revolution, independientemente de que luego juguemos con los valores de la comunidad. Pero sí, tengo la sensación de ser la voz de un montón de gente y es una enorme responsabilidad.

¡Ánimo, salud y comedia! ¿Cómo despedimos esto, riquiña?

No sé. Quiero animar a la gente a que venga a vernos al show.

[En ese momento, suena la puerta y llega el cómico Moi Camacho, que exclama: «¡Id a verlo porque salgo yo!». Risas. ¡Todos al teatro!].

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Dice que va una galeguiña de madre canadiense y con nombre de princesa Disney… y se dedica a la comedia. Jazmín Abuín Janeiro (Vigo, 1983) es actriz, cantante, periodista, feminista, activista y, por encima de todo, riquiña.

Una incipiente revolución en la escena de los monólogos en España. Adalid de la retranca como tabla de náufrago existencial, la artista se balancea estos meses entre Madrid, Barcelona y Galicia, claro. Y ahora está de estreno coral con Spanish Revolution Live Show, un espectáculo junto a los sumilleres del humor Moi Camacho y Jose Parnaso que se presenta como una suerte de Noche de fiesta, «pero sin que nos detengan por corrupción» [sic].

Spanish Revolution Live Show viene con metralla hilarante una década después de aquel momento histórico que, apuntan los artífices, «cambió la forma de entender la sociedad en la que vivimos» porque «desde la Puerta del Sol, con personas de todas las clases e ideologías, se inició un movimiento al que la prensa internacional bautizó como Spanish Revolution».

Una comunidad que cuenta con más de tres millones de seguidores en la actualidad y que eleva la voz en el teatro La Latina de Madrid con este sarao de risas, gags, música y retrato social. «Espectáculos que hagan reír hay muchos; que hagan pensar, también… Pero que unan estas dos cosas hay menos», sintetiza Jazmín Abuín.

Hablamos con la cómica justo un rato antes del ensayo de Spanish Revolution. Es temprano y la pillamos «haciendo cosas superglamurosas de diva, como es tender la ropa». Ha puesto la lavadora muy pronto porque no vuelve a casa hasta las once de la noche. Así anda. Pero el cielo pinta bien: hay tregua.

Parece que los únicos en mojarse serán los protagonistas de la función, que no dejan títere con cabeza, «capaces de alabar o criticar a cualquier institución o partido siempre de forma divertida… con un máster de la Juan Carlos I en Sarcasmo e Ironía (valga la redundancia)». Pero no perdáis la calma. Y sed riquiños. ¿Verdad que el punto de vista de Jazmín Abuín también se antoja revolucionario?

¿Qué significa la comedia para ti? ¿La retranca es también supervivencia?

La comedia es libertad. Parece que soy Ayuso de repente (Risas). Para mí la comedia es la libertad de decir verdades con una sonrisa. Y disfrazadas de mentiras. Un arma poderosísima de las personas para decir la verdad sin que ofenda o haciendo que ofenda menos.

Si tuviéramos más capacidad para reírnos de nosotros nos iría mejor. A mí no me gusta el conflicto. Si, soy abanderada de las causas justas, pero no me gusta la agresividad. Y creo que la ironía, la retranca, es una herramienta para decir lo mismo, pero en vez de gritar o discutir, disfrazarlo. Siempre digo que «entre broma y broma, la verdad asoma».

Si no te pones radicalmente a favor o en contra de algo, parece que eres equidistante. Pero no, hay un camino de cero a cien y yo puedo estar en el 80. Y luego igual no comparto algunas formas. A lo mejor estoy de acuerdo en el contenido, pero no estoy dispuesta a compartir la confrontación con gritos y sin argumentos.

Estáis de estreno con Spanish Revolution Live Show en el teatro La Latina de Madrid: «El show que España merece, pero no el que necesita», proclamáis. ¿Cómo es esta noche de fiesta genuina?

Te voy a contar lo que me dejen y también lo que no. ¡Ah, se me ha escapado! (Risas). Nuestra intención principal es que la gente se ría, que creo que nos hace muchísima falta. Y hay otra intención que es hacer pensar a la gente en cosas del panorama actual político y social. Cosas que nos planteamos todos: monarquía, religión, igualdad, los temas sociales más importantes de la actualidad.

En el show hay mucha mala leche, mucha ironía, pero algo en lo que estamos los tres de acuerdo es que nunca habrá insulto gratuito. No es una cuestión de dar cera a alguien, sino de reírnos de nosotros mismos como sociedad. Vamos a dar caña a cosas como las incoherencias de la Iglesia o la monarquía.

Hay una parte movible que hace cada show diferente. Hacemos parodia de programas de debate: desde La Sexta Noche hasta El Chiringuito de Jugones o Sálvame. Nos sentamos a discutir. El espectáculo entero es un homenaje a la televisión generalista. Hay spots publicitarios grabados por actorazos y actrizazas que conocemos, un par de scketches —uno de Isabel Díaz Ayuso— y acabamos con música. Había que aprovechar mi cuna, que es el teatro musical.

Hay un scketch en el que aparecen Jesucristo y Dios en El diario de Malicia. Tenemos una parte que hace homenaje exagerado a un late night con personajes bizarros que da lugar a todo tipo de personajes que te puedas imaginar. O no (Risas). No vamos a desvelar más, pero tenemos a la hater más hater del mundo, a la menos ofensiva. ¡Creo que va a estar bien! Estamos en un teatro grande, hay que probar todo mucho. Es un estrés añadido, pero lo vamos a sacar adelante. ¡Está preparado con mucho cariño!

¿Cuánto lleváis tramando la jarana de Spanish Revolution Live Show?

Desde septiembre estamos en contacto. En octubre empezamos a escribirlo y, desde entonces, llevamos escribiéndolo y revisándolo con ayuda del cómico Denny Horror. Y los scketch los ha dirigido Juan Carlos Mestre, un director que ha dado forma a las escenas y hace que rompa más el show. Son cosas que fluyen, neuronas compartidas.

Eso, eso. ¿Qué decir del equipo, de tus compañeros? ¿Cómo son los ensayos, el proceso creativo, Jazmín?

¡Muy bien! A ver, en todo proceso creativo hay momentos en los que no estamos de acuerdo, pero al ser tres, es muy fácil desempatar y consensuar. Es un proceso divertido, creativo y muy bonito. Y también la parte de scketches ensayándola con Juan Carlos Mestre.

Me parece maravilloso darle un scketch propio a alguien ajeno y que lo convierta en tres veces mejor. Porque tú escribes algo viéndolo en tu cabeza de una manera, pero llega alguien externo y te dice: «Esto dilo bailando el chotis; te parece una locura y luego queda mejor» (Risas). Y en caso de duda, lo que diga el director. Yo sé escribir e interpretar y un director saca de ti cosas que ni tú misma sabes que tienes.

Y me consta que el show está muy vivo. ¿Algo que añadir, sin mucho destripe?

Sí. Mira… Nos dirigimos mucho al público, pero lo típico de bajar a alguien de momento no lo hacemos por muchas circunstancias. Pero tenemos dos invitados sorpresa que irán variando en las funciones. [Jazmín Abuín nombra a varios cómicos invitados que dejaremos en el anonimato para guardar la sorpresa].

Vienen a colaborar en la parte de actualidad del show para que el debate tenga más puntos de vista que los tres que somos. Porque, además, Moi y yo vamos a debatir desde unos personajes que hemos creado y que piensan lo contrario que nosotros como personas. Debatir en un show de Spanish Revolution donde todos pensamos parecido no tiene tanto sentido. Nos hemos puesto en lo difícil, que es defender lo contrario. Con sarcasmo e ironía.

Una década después del emblamático 15M, ¿cómo hemos cambiado? ¿Cómo valoras —me pongo engolado— la situación actual de la sociedad? Esta pregunta es de tesis, lo sé, pero inevitable.

Como es una pregunta absolutamente loca y necesaria, siempre contesta alguien de Spanish Revolution. Al final, nosotros somos cómicos, aunque tenemos una ideología parecida. Pero desde mi punto de vista, creo que lo que ha cambiado es que hubo un momento en la historia especial. Siempre hay un bum y luego las personas nos desinflamos. Nos cuesta mantener el fuelle durante mucho tiempo. Somos de mecha corta y todos estábamos muy ilusionados y a tope, con ganas de hacer algo, pero luego nos desinflamos.

Y pienso: la culpa es de los políticos, ¿pero nosotros como sociedad qué responsabilidad tenemos? Me gusta pensarlo hacia dentro. Es curioso: en la derecha crecen los partidos como los donetes y se llama «crecimiento», pero si pasa en la izquierda se dice que se disgrega.

Por una parte, hemos perdido la fe y luego estamos adormecidos con cosas absurdas que no nos dejan pensar en lo importante. Y la pandemia hace que la gente esté más pendiente de sobrevivir, obvio. De toda la vida, en las crisis la gente piensa en sobrevivir más que en mejorar la calidad de vida. No sé… Y me resulta muy curioso lo de la Familia Real, escándalo tras escándalo. Nos están robando el dinero que era nuestro y no hacemos nada, pero se divorcian y eso sí es un escándalo.

Jazmín, si los protagonistas de Spanish Revolution Live Show formarais un gobierno de coalición, ¿qué te gustaría cambiar a bote pronto?

Justo lo pensamos en los ensayos. Intentamos pensar hacer un scketch sobre lo que haríamos tres personas que montáramos un partido de izquierdas. Lo primero que atacaríamos los tres es el precio de la luz y creo que es algo en lo que todos estamos de acuerdo. Luego, tenemos unos valores afines. ¡Las personas mayores son una de mis cruzadas! Cuando lo digo, la gente me da la razón porque nadie se acuerda. No solo por lo desprotegidos que están, cada vez más, sino porque si hablamos de cuidados, la responsabilidad cae más en las mujeres.

Para mí, lo primero serían los mayores, junto con la igualdad absoluta —LGTBI, feminismo, personas migrantes— y el recibo de la luz. Tardaría más en poner nombre al partido que en tomar medidas.

Venga, busquemos un nombre para ese partido ideal de Jazmín Abuín

«Keep calm and be riquiña» (Risas).

¿Y consigues, con el trajín que llevas, mantener la calma?

He conseguido mantener la calma regulinchi, la verdad. La semana pasada estuve en FITUR de embajadora de las Rías Baixas, ahora tengo un evento sobre comercio justo, en febrero una gala en Zaragoza… No sé decir que no a lo que me gusta. Pero el mayor talento que tengo en la vida es elegir a los amigos. Tengo una familia y unos amigos que son la mejor red, y en cuanto me agobio un poco saben lo que hacer y decir para ayudar.

Reflexiones, cachondeo… Volviendo al espectáculo que suma estrés —y emoción— a tu vida, ¿por qué ver Spanish Revolution ya mismo?

Esto se me da muy mal, Jorge (Risas). ¡Porque si no vienen ya, a lo mejor no estamos porque nos llevan a la cárcel! Y venir a la cárcel a vernos pilla más a desmano. Y porque al lado del teatro hay bares para tomar algo y hay que salvar la hostelería.

Es un espectáculo original, completo, con música, humor. Y está hecho con tiempo y cariño. Espectáculos que hagan que reír hay muchos; que hagan pensar, también. Pero que unan estas dos cosas hay menos.

Otro día hablamos del Gobierno, que dirían aquellos. Y en el humor, ¿cómo hemos evolucionado en este tiempo? ¿Vivimos una edad de oro?

Aunque llevo un año haciendo stand up comedy, como amante de la comedia llevo toda la vida. He visto mucha comedia americana y antes aquí veía el humor con muchos temas recurrentes. Ahora creo que sí, hay una edad de oro y quiero pensar que va a ir a más.

Y aunque sea muy crítica y crea que debe ir a más, hemos avanzado muchísimo. Hay que ver lo que hemos recorrido y lo que queda. Doy gracias infinitas a las pocas mujeres que empezaron: gracias a ellas, nosotras ya tenemos medio camino hecho. Cómicas como Patricia Espejo, Patricia Sornosa, que han hecho que cuando yo he llegado haya cosas que se den por sentadas.

Aun así, el simple hecho de que haya un debate sobre si las mujeres somos menos graciosas que los hombres ya es machista. El debate está lanzado desde una óptica masculina. Los jueces son los hombres. Pero hemos cambiado mucho.

Edad de oro para la risa, pese a los ofendiditos. ¿La risa, como tu retranca gallega, facilita la supervivencia?

Sí. Nos hemos dado cuenta de que la risa es sanadora y espero que esto nos dure. Esto es un círculo, una espiral. No sé cuál es antes. Cuanto más talento hay, más visibilidad. Por mucho talento que un cómico tenga, no puede crear y mejorar si no tiene un público con el que probar. Y cuanto más circuito de comedia, mejor nivel tendremos los cómicos y las cómicas y más gente querrá venir a ver comedia.

Estoy viendo mogollón de cómicos y cómicas que hablan de cosas que no se hablaban antes. Hay lugares comunes, claro, pero hay muchos tipos de humor distintos, con energías distintas. Gente que habla más enérgica, gente muy elegante, gente de humor inteligente, oneliners… y todo está bien.

¿Sabes? Me hablaron de ti hace tiempo Asaari Bibang, Bianca Kovacs… ¿Cómo estás viviendo este reconocimiento meteórico, Jazmín?

Gracias. Se ha ido corriendo la voz entre los cómicos. Nos ayudamos mucho, que no se diga. De pronto, yo llevaba cuatro días actuando en el Beer Station y venían a verme cómicos buenísimos, como Miguel Lago, Bianca…

El humor es una cosa que yo llevo dentro. Es mi manera de expresarme. Y no era consciente de que mi forma de comunicar era un tipo de stand up. Soy periodista, actriz, se me da bien la comedia. Y pienso: ¿qué puedo hacer uniendo todo? Gracias a Bianca Kovacs, que por muchas veces que le dé las gracias son pocas, me animé a escribir.

En enero de 2021 estábamos en una cafetería de La Latina hablando, se fue al baño, volvió y me dio fecha para ¡cuatro semanas después! Y me dieron una fecha en el Beer Station. Todos tenían un presentimiento. El estreno está grabado y de vez en cuando lo reviso y pienso: «¿Cómo pude hacer esto?». Ahora voy mejorando, no me conformo, no hago dos shows iguales. Pero yo misma, la persona más autocrítica del mundo, cuando veo aquel estreno me gusto (Risas).

[Tras la entrevista, llamamos a Bianca Kovacs, cómica y presentadora de El Club de la Comedia. Por alusiones: «El mérito es suyo. Es una comediante que en un mes ha escrito una hora de texto. Eso no es fácil de ver. Y no para de ir cambiando y mejorando remates. Es muy inteligente. Jazmín va a llegar muy lejos»].

Jazmín, tu espectáculo se llama Riquiña. ¿Qué es ser riquiña y cómo defines tu stand up comedy?

Ser riquiña es una filosofía de vida y no tiene nada que ver con Mr. Wonderful. No hay que estar feliz y ser amable todo el tiempo. A veces, hay que dejar salir lo que llevamos dentro, pero siempre hay una elección.

Simplemente ir a comprar el pan y sonreír a quien te atiende o en un restaurante decirles cuando la comida está buenísima. Lo que me da rabia es vivir en un mundo donde las cosas malas las verbalizamos y las buenas las damos por hecho. Quiero que hablemos de lo bueno. La gente se mete más en Atrápalo a comentar un espectáculo cuando no le ha gustado que cuando sí le gusta. Ten la amabilidad de cuidar el trabajo de los demás en todos los ámbitos.

Como mi madre, canadiense, viene de un entorno donde lo normal es ser amable y lo anormal es no serlo, vivo entre dos culturas que a veces chocan y es un poco de lo que va el monólogo: el conflicto de la gallega, la canadiense, la madrileña. Cómo vas evolucionando, cómo veo el choque de culturas, de idiomas, de cómo la gente se metía conmigo por hablar bien inglés y ahora todo el mundo usa spanglish. Esas cosas. Todo con humor. (Risas).

Por cierto —ironía mediante—, ¿has visto qué fuerte lo de Eurovisión, que va una canción en un idioma que no es castellano?

Es muy fuerte (Risas). Tendríamos que ir con algo así como Europe is living a celebration. Estoy un poco hasta las narices. Creo que hay comunidades en España que están históricamente ninguneadas y con los idiomas autonómicos me pasa un poco igual.

¿De verdad que las canciones de Andalucía, que han ido muchas veces, son representativas de España, pero Tanxugueiras no? ¿Cuántas veces se han metido estribillos en inglés o hemos mandado a dos de OT por la historia de amor que tenían ? Busquemos la empatía.

Se acerca el ensayo. Gracias por tu tiempo y la confianza. Una pregunta, pero no te pongas nerviosa: Keep calm! Si te recuerdo que Spanish Revolution suma más de tres millones de personas, ¿impresiona?

¡Impresiona muchísimo porque tienes la sensación de ser la voz de todas ellas! Y sé que todo privilegio conlleva una responsabilidad. Siempre que buscamos un tema para sacar, un scketch, nos planteamos que la óptica sea afín al público de Spanish Revolution, independientemente de que luego juguemos con los valores de la comunidad. Pero sí, tengo la sensación de ser la voz de un montón de gente y es una enorme responsabilidad.

¡Ánimo, salud y comedia! ¿Cómo despedimos esto, riquiña?

No sé. Quiero animar a la gente a que venga a vernos al show.

[En ese momento, suena la puerta y llega el cómico Moi Camacho, que exclama: «¡Id a verlo porque salgo yo!». Risas. ¡Todos al teatro!].

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