14 de junio 2022    /   CREATIVIDAD
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¿Jugamos a aprender a comunicarnos sin violencia?

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Hace 50 años, el psicólogo Marshall Rosenberg creó el concepto de comunicación no violenta (CNV). Según sus estudios, buena parte de la interactuación entre personas se basa en prejuicios y culpas, en hablar sin escuchar, en juzgar quién es bueno o malo, qué está bien y qué mal…, algo que acaba generando conflictos. Rosenberg estableció, a partir de los datos obtenidos, que la comunicación no violenta debe ser aquella que nos ayude a conectar con nosotros mismos y con los demás para tener relaciones más satisfactorias y compartir recursos de los que todos puedan beneficiarse.

Fue entonces cuando creó un primer manual de entrenamiento del modelo que preparó (observaciones, sentimientos y deseos orientados a la acción). Treinta años después, ese modelo evolucionó hasta su forma actual: observaciones, sentimientos, necesidades y peticiones.

Basado en esos principios, el equipo formado por Jose Abellán (Ciudad de la Sombra), Clara Sepulcre (Labalaire) y la ilustradora María Pascual, más conocida como María Maraña han creado el juego Jirafas y Chacales. «Hace 5 años, Clara y Jose descubrimos la CNV y empezamos a imaginar un juego donde poder practicarla», explican sus creadores.

Jirafas y Chacales

«Porque la comunicación, en demasiadas ocasiones, es muy complicada: oímos cosas que nos alteran, se escuchan cosas que no hemos dicho, se quedan sin solucionar temas importantes… ¡un jaleo! Por eso nos tiramos a la piscina y empezamos a crear un juego donde poder divertirse, equivocarse, repetir y, sin darse cuenta, aprender una comunicación desde el corazón y el respeto mutuo. Porque sabemos que, si jugamos, aprendemos».

Con la dinámica desarrollada, encargaron las ilustraciones a María Maraña y el resultado les encantó. «Al tener este material, sentimos una bella responsabilidad de acabar de darle forma al juego, cosa que tardamos tres años en conseguir (muchas ideas desechadas, testings reveladores y prototipos diferentes)». Justo al inicio de la pandemia, lanzaron una campaña de crowdfunding para una primera edición limitada del juego que agotaron. Ahora lanzan una segunda campaña también en Verkami para producir una segunda edición mejorada del juego y también limitada.

Jirafas y Chacales es juego de cartas en el que, a través de un role playing, se simulan situaciones que se pueden jugar desde el punto de vista de una jirafa o de un chacal. «Cuando estamos en modo chacal, hablamos desde la mente con un lenguaje lleno de trampas (es decir, de juicios que no nos dejan expresar realmente lo que queremos decir y dificultan nuestra comunicación y el poder llegar al otro desde el corazón). Y cuando estamos en modo jirafa, hablamos desde el corazón y establecemos puentes (nos comunicamos empática y autoempáticamente)».

Jirafas y Chacales

La elección de estos dos animales es un homenaje al creador de la comunicación no violenta. «Marshall Rosenberg utilizaba en sus charlas dos marionetas: un chacal y una jirafa», responden los creadores del juego. «El chacal es un animal que camina sin levantar la vista del suelo, come carroña y, según el autor, su lenguaje es un lenguaje de juicios, exigencias, culpas, reproches y consejos. Su objetivo es querer cambiar al otro y reaccionar, usando un lenguaje que aleja. La jirafa, al tener el cuello tan largo, tiene una visión más alejada de las situaciones y es el animal terrestre con el corazón más grande. Según el autor, es un animal que habla poco, escucha mucho y le afectan menos las cosas. Su objetivo es cuidar la relación aceptando al otro (y a una misma), usando un lenguaje que acerca».

Además de las cartas, el juego incluye un mapa de sentimientos que ayuda a profundizar en los cuatro pasos para la CNV que definió Rosenberg en su modelo. Un A3 con dos caras: una con indicaciones específicas para seguir esos cuatro pasos y un pequeño mapa adicional con una breve recopilación de sentimientos y necesidades universales que pueden servir como guía en la partida («y en el día a día»). En la otra cara se muestran más de 100 de esos sentimientos y necesidades conectados entre sí «para ampliar nuestro vocabulario y ofrecer propuestas más auténticas y sinceras».

«Desde Jirafas y Chacales quisimos, desde el principio, hacer sencillo lo complejo, pero sin simplificarlo. Y a veces pasa con los sentimientos y necesidades como con los colores: ¡que con cuatro o cinco tiramos millas! Por eso creíamos que era importante ofrecer una herramienta para detectar sentimientos y necesidades que fuera lúdica, divertida, diversa y con una estética cuidada».

Abellán y Sepulcre tenían claro que la estética del juego debía tener un papel fundamental. Así conseguirían el ambiente lúdico necesario para que las partidas fueran más inmersivas y divertidas.

Jirafas y Chacales

«La narrativa de la imagen es parte del juego y de su contenido. Por eso quisimos contar con el trabajo de María Maraña para las ilustraciones del juego. Antes de Jirafas y Chacales ya habíamos colaborado con ella en otros proyectos y conocíamos su trabajo y trayectoria, siempre ligada a proyectos de carácter social, educativo y cultural. Pensamos que su estilo característico conseguiría contar y conectar a través de la imagen con el público, y así ha sido; hay muchas personas que de primeras se acercan al juego porque les resulta visualmente atractivo».

«Una constante que ha tenido presente María, en varias de las ilustraciones, es la idea de reflejar la conexión con las demás personas y con nosotras mismas. Por eso en muchas de ellas aparece el recurso de la simetría entre elementos que se relacionan en forma de espejo», aclaran los creadores de Jirafas y Chacales.

«A las imágenes que ilustran los cuatro pasos de la CNV quisimos darles ese valor de proceso. Por eso funcionan de forma independiente, cada una con su simbolismo interno, conceptualizando la idea de cada paso de la CNV; pero se unen entre sí a través de algunos elementos gráficos interconectando las cuatro cartas para darle ese sentido de camino procesual. María supo encontrar una estética que expresa claridad y que conecta con un público general a través de la sensibilidad y la magia del simbolismo».

En el fondo, se trata de practicar de una manera lúdica una comunicación empática. Porque eso, empatía, es lo que parece faltar en la manera en la que interactuamos como sociedad hoy en día. Para muestra, una sesión parlamentaria. «El tema de la comunicación en la política contemporánea es un tema controvertido, ya que la empatía, a veces, se usa como una estrategia y no como un acto de amor», opina el equipo creativo del juego.

Jirafas y Chacales

«Nosotras creemos que la empatía, así como la comunicación empática, es un acto de amor», expresan los tres creadores del juego. «Desde la neurociencia hay un debate de si la empatía es algo instintivo o si, por el contrario, es algo que se aprende. De hecho, desde hace 15 años se está demostrando esto último: si una persona crece y vive en una burbuja, le cuesta muchísimo ponerse en la piel del que piensa distinto. Por eso es importante entender a la otra persona (y a nosotras mismas): cuanto más nos dedicamos a vivir para los otros y no solamente para nosotros mismos, ¡más conexiones neuronales generamos! Y nos permitirán empatizar con quienes consideramos distintos y aprender de la visión ajena».

Y concluyen: «Es importante saber que la empatía y la violencia son incompatibles entre sí. Y, gracias a numerosas evidencias científicas realizadas desde la neuropsicología, sabemos que mientras nuestra comprensión aumenta, decrece nuestra inclinación a la beligerancia».

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Hace 50 años, el psicólogo Marshall Rosenberg creó el concepto de comunicación no violenta (CNV). Según sus estudios, buena parte de la interactuación entre personas se basa en prejuicios y culpas, en hablar sin escuchar, en juzgar quién es bueno o malo, qué está bien y qué mal…, algo que acaba generando conflictos. Rosenberg estableció, a partir de los datos obtenidos, que la comunicación no violenta debe ser aquella que nos ayude a conectar con nosotros mismos y con los demás para tener relaciones más satisfactorias y compartir recursos de los que todos puedan beneficiarse.

Fue entonces cuando creó un primer manual de entrenamiento del modelo que preparó (observaciones, sentimientos y deseos orientados a la acción). Treinta años después, ese modelo evolucionó hasta su forma actual: observaciones, sentimientos, necesidades y peticiones.

Basado en esos principios, el equipo formado por Jose Abellán (Ciudad de la Sombra), Clara Sepulcre (Labalaire) y la ilustradora María Pascual, más conocida como María Maraña han creado el juego Jirafas y Chacales. «Hace 5 años, Clara y Jose descubrimos la CNV y empezamos a imaginar un juego donde poder practicarla», explican sus creadores.

Jirafas y Chacales

«Porque la comunicación, en demasiadas ocasiones, es muy complicada: oímos cosas que nos alteran, se escuchan cosas que no hemos dicho, se quedan sin solucionar temas importantes… ¡un jaleo! Por eso nos tiramos a la piscina y empezamos a crear un juego donde poder divertirse, equivocarse, repetir y, sin darse cuenta, aprender una comunicación desde el corazón y el respeto mutuo. Porque sabemos que, si jugamos, aprendemos».

Con la dinámica desarrollada, encargaron las ilustraciones a María Maraña y el resultado les encantó. «Al tener este material, sentimos una bella responsabilidad de acabar de darle forma al juego, cosa que tardamos tres años en conseguir (muchas ideas desechadas, testings reveladores y prototipos diferentes)». Justo al inicio de la pandemia, lanzaron una campaña de crowdfunding para una primera edición limitada del juego que agotaron. Ahora lanzan una segunda campaña también en Verkami para producir una segunda edición mejorada del juego y también limitada.

Jirafas y Chacales es juego de cartas en el que, a través de un role playing, se simulan situaciones que se pueden jugar desde el punto de vista de una jirafa o de un chacal. «Cuando estamos en modo chacal, hablamos desde la mente con un lenguaje lleno de trampas (es decir, de juicios que no nos dejan expresar realmente lo que queremos decir y dificultan nuestra comunicación y el poder llegar al otro desde el corazón). Y cuando estamos en modo jirafa, hablamos desde el corazón y establecemos puentes (nos comunicamos empática y autoempáticamente)».

Jirafas y Chacales

La elección de estos dos animales es un homenaje al creador de la comunicación no violenta. «Marshall Rosenberg utilizaba en sus charlas dos marionetas: un chacal y una jirafa», responden los creadores del juego. «El chacal es un animal que camina sin levantar la vista del suelo, come carroña y, según el autor, su lenguaje es un lenguaje de juicios, exigencias, culpas, reproches y consejos. Su objetivo es querer cambiar al otro y reaccionar, usando un lenguaje que aleja. La jirafa, al tener el cuello tan largo, tiene una visión más alejada de las situaciones y es el animal terrestre con el corazón más grande. Según el autor, es un animal que habla poco, escucha mucho y le afectan menos las cosas. Su objetivo es cuidar la relación aceptando al otro (y a una misma), usando un lenguaje que acerca».

Además de las cartas, el juego incluye un mapa de sentimientos que ayuda a profundizar en los cuatro pasos para la CNV que definió Rosenberg en su modelo. Un A3 con dos caras: una con indicaciones específicas para seguir esos cuatro pasos y un pequeño mapa adicional con una breve recopilación de sentimientos y necesidades universales que pueden servir como guía en la partida («y en el día a día»). En la otra cara se muestran más de 100 de esos sentimientos y necesidades conectados entre sí «para ampliar nuestro vocabulario y ofrecer propuestas más auténticas y sinceras».

«Desde Jirafas y Chacales quisimos, desde el principio, hacer sencillo lo complejo, pero sin simplificarlo. Y a veces pasa con los sentimientos y necesidades como con los colores: ¡que con cuatro o cinco tiramos millas! Por eso creíamos que era importante ofrecer una herramienta para detectar sentimientos y necesidades que fuera lúdica, divertida, diversa y con una estética cuidada».

Abellán y Sepulcre tenían claro que la estética del juego debía tener un papel fundamental. Así conseguirían el ambiente lúdico necesario para que las partidas fueran más inmersivas y divertidas.

Jirafas y Chacales

«La narrativa de la imagen es parte del juego y de su contenido. Por eso quisimos contar con el trabajo de María Maraña para las ilustraciones del juego. Antes de Jirafas y Chacales ya habíamos colaborado con ella en otros proyectos y conocíamos su trabajo y trayectoria, siempre ligada a proyectos de carácter social, educativo y cultural. Pensamos que su estilo característico conseguiría contar y conectar a través de la imagen con el público, y así ha sido; hay muchas personas que de primeras se acercan al juego porque les resulta visualmente atractivo».

«Una constante que ha tenido presente María, en varias de las ilustraciones, es la idea de reflejar la conexión con las demás personas y con nosotras mismas. Por eso en muchas de ellas aparece el recurso de la simetría entre elementos que se relacionan en forma de espejo», aclaran los creadores de Jirafas y Chacales.

«A las imágenes que ilustran los cuatro pasos de la CNV quisimos darles ese valor de proceso. Por eso funcionan de forma independiente, cada una con su simbolismo interno, conceptualizando la idea de cada paso de la CNV; pero se unen entre sí a través de algunos elementos gráficos interconectando las cuatro cartas para darle ese sentido de camino procesual. María supo encontrar una estética que expresa claridad y que conecta con un público general a través de la sensibilidad y la magia del simbolismo».

En el fondo, se trata de practicar de una manera lúdica una comunicación empática. Porque eso, empatía, es lo que parece faltar en la manera en la que interactuamos como sociedad hoy en día. Para muestra, una sesión parlamentaria. «El tema de la comunicación en la política contemporánea es un tema controvertido, ya que la empatía, a veces, se usa como una estrategia y no como un acto de amor», opina el equipo creativo del juego.

Jirafas y Chacales

«Nosotras creemos que la empatía, así como la comunicación empática, es un acto de amor», expresan los tres creadores del juego. «Desde la neurociencia hay un debate de si la empatía es algo instintivo o si, por el contrario, es algo que se aprende. De hecho, desde hace 15 años se está demostrando esto último: si una persona crece y vive en una burbuja, le cuesta muchísimo ponerse en la piel del que piensa distinto. Por eso es importante entender a la otra persona (y a nosotras mismas): cuanto más nos dedicamos a vivir para los otros y no solamente para nosotros mismos, ¡más conexiones neuronales generamos! Y nos permitirán empatizar con quienes consideramos distintos y aprender de la visión ajena».

Y concluyen: «Es importante saber que la empatía y la violencia son incompatibles entre sí. Y, gracias a numerosas evidencias científicas realizadas desde la neuropsicología, sabemos que mientras nuestra comprensión aumenta, decrece nuestra inclinación a la beligerancia».

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