20 de junio 2022    /   IDEAS
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Fotos  Jorge Rojas

No eres tonto por no entender a Lorca, simplemente no es tu poeta

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¿Qué es poesía?, preguntaba una mujer a Bécquer en una de sus célebres Rimas. Para entender la respuesta del poeta, «poesía eres tú», habría que profundizar más allá de las palabras y de la imagen. Habría que sentir, porque eso es la poesía, sentimiento: lo que el mundo, lo que esas palabras, lo que ves te hace sentir. A grandes rasgos, esa es la teoría de Juan Romeu, que empezó leyendo poesía muy joven, de la mano de su padre. Y ese camino que él recorrió hasta encontrar la poesía es lo que cuenta en primera persona en su último libro, Silvia no rima con nada y otras tiernas y ridículas historias sobre la poesía, publicado en Pie de Página.

«Si tuviera que definirlo, yo creo que poesía es sentir el sentido de la vida, encontrar el sentido de la vida. Encontrar que estamos bien en la vida, a pesar de todo». Es esa revelación, eso que te explica lo que sientes y por qué lo sientes. Lo que encaja en tu vida en un momento determinado y te golpea las tripas. «Es sentirse en el sitio adecuado, saber que estoy aquí por algo. Estoy en la vida por este momento, yo creo que eso es la poesía. Saber que estás en la vida por momentos como ese que en el que sientes la poesía. Es sentirse a gusto. Sentir que eres algo».

Juan Romeu

EL CAMINO HACIA LA POESÍA

Lo que queda claro a estas alturas de la entrevista es que resulta tremendamente complicado definir poesía. Quizá sea más fácil, le decimos, explicar lo que no es.

«No es poesía partir una frase en trozos y hablar de un sentimiento superficial que no te dice nada más que somos animalitos que están en la tierra. Poesía no es descripción. Poesía no es contar cosas». Para eso, dice, ya hay otros géneros.

Un buen poema traduce sentimientos a palabras, no los describe. Y debe hacerlo con palabras sencillas para que todos podamos entenderlo sin necesidad de recurrir a un contexto ni a una guía de símbolos o de imágenes. «La poesía es sencillez, expresar de forma sencilla lo que tenemos TODOS, pero más oculto de lo que creemos. Está ahí, pero hace falta sacarlo y la poesía lo saca. Es como un psicólogo, que te saca de dentro cosas que tienes pero que no eres capaz de ver. La poesía te lo saca y te enseña maneras de sacarlo».

El poeta que te enseñe a entenderte o a entender por qué no entiendes, o incluso a comprender que hay cosas que no se pueden entender, ese será tu poeta. «Hay distintos caminos para llegar a la poesía y cada uno tiene que encontrar el suyo», afirma. Y no pasa nada si no te gusta Lorca, o Alberti, o Bécquer o Góngora, por mucho que te digan que son dios. Si ellos no te conmueven, si no les entiendes, si no sientes un temblor en el alma al leerlos, déjalos y busca otros. Y ese es el primer objetivo de Romeu al escribir este libro: desmitificar la poesía.

El otro objetivo es el de desacomplejar. Porque no es cierto que no todas las personas estén capacitadas para leer y disfrutar la poesía. «Lo que he procurado es destruir un poco esa hegemonía de la crítica técnica en la poesía. Es la que está impuesta y es la que hace que la gente sienta que no entiende los poemas y la que hace que la gente, obviamente, se aparte de la poesía. A la gente lo que le gusta es entender las cosas. Lo que no entiendes no te puede gustar, es imposible, porque te sientes tonto, te sientes extraño».

Juan Romeu

BELLEZA Y POESÍA, UN BINOMIO DIFÍCIL DE DEFINIR

Si hay un género literario asociado a la belleza ese es la poesía. Bello, es algo agradable a los sentidos, pero también es bello eso que te aporta felicidad, paz. «Y yo creo que esa es la belleza que debe trasmitir la poesía», explica Romeu. «Lo valioso es encontrar poesía en cada cosa. Por ejemplo, en lo que hizo el otro día Alcaraz, cuando dijo “cabeza, corazón y cojones”. Pues eso, expresado así, tiene mucha más poesía que muchos poemas del Premio Adonais».

Pero, claro, para encontrar poesía antes hay que leer mucha poesía. Hay que entrenar el músculo lector, y advierte que no es fácil. «Leer, en general, puede resultar un coñazo para mucha gente. Creo que los que fomentan la lectura te lo pintan como una felicidad enorme; pues no. Hay mucha gente que no lo pasa bien, lo que no quiere decir que no haya que hacerlo».

«Nos ahorraríamos muchos psicólogos y muchos coaches si la gente se esforzara por leer literatura de sentimientos. Creo que debería ser obligatorio y es una cuestión de civismo»

Para este lingüista poeta leer, y leer poesía más concretamente, es una cuestión de salud. «Nos ahorraríamos muchos psicólogos y muchos coaches si la gente se esforzara por leer literatura de sentimientos, de la que la poesía es el máximo exponente. Aunque sea leer un poema al día y reflexionar sobre él. Creo que debería ser obligatorio y es una cuestión de civismo».

«Somos un peligro si salimos a la calle sin leer. Es como conducir sin sacarse el carnet. Lo que pasa es que es un peligro que no se ve. Somos ciudadanos que nos relacionamos, que contaminamos a los demás, que somos tóxicos, y con la literatura se gana reflexión, se gana pausa y se gana comprensión, sobre todo, comprensión de los demás».

Juan Romeu

POESÍA Y POETAS BARCO DE VAPOR

Ahora bien, ¿cuál es la mejor puerta de acceso a la poesía? ¿Son los nuevos creadores que publican sus versos en redes sociales la puerta de entrada? Sí y no. Bueno, más bien no. «Creo que son una buena puerta de entrada que se desvía y que contribuye a confundir, hacia lo bajo, hacia lo excesivamente simple, lo que es la poesía», opina Romeu.

Pero ¿acaso no es eso también Bécquer?, argumentamos. «Yo veo una diferencia, y es que Bécquer no se queda en lo superficial, y esto tiene que ver con lo que te decía de describir. Todos estos nuevos poetas que más éxito tienen no tienen genialidad. Y encima, te hacen creer que estás sintiendo poesía cuando lo único que estás sintiendo es verte reflejado superficialmente. Es una poesía muy descriptiva de lo que los jóvenes viven, pero no les explica nada».

«Si lo vendieran como iniciación a la poesía, sería perfecto. Pero el problema es que lo que tendría que ser una puerta de entrada se vende como meta»

Podrían ser una puerta de entrada, pero una puerta debe llevarte a un camino más largo, con otros paisajes; no sirve si solo te quedas en el umbral. Romeu opina que se trata de una poesía infantil, como comparar un libro de El Barco de Vapor con una novela de Dostoievsky. Y estos nuevos poetas son poetas Barco de Vapor.

No están mal para crear hábito de lectura, para perder el miedo a leer poesía, pero no pueden decir que lo que hacen es poesía de verdad. «Si lo vendieran como iniciación a la poesía, sería perfecto. Pero el problema es que lo que tendría que ser una puerta de entrada se vende como meta».

«La poesía ha sido para mí el camino para encontrar la belleza en todo, para comprender al que hace mal y perdonarlo, para entender que el ser humano tiene el don de reflexionar sobre su vida y de sentirse vivo y feliz, en esa melancólica felicidad tan propia de la poesía», concluye Romeu en su libro. Ya lo escribió Bécquer hace dos siglos. «¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía eres tú». Que no te la roben.

¿Qué es poesía?, preguntaba una mujer a Bécquer en una de sus célebres Rimas. Para entender la respuesta del poeta, «poesía eres tú», habría que profundizar más allá de las palabras y de la imagen. Habría que sentir, porque eso es la poesía, sentimiento: lo que el mundo, lo que esas palabras, lo que ves te hace sentir. A grandes rasgos, esa es la teoría de Juan Romeu, que empezó leyendo poesía muy joven, de la mano de su padre. Y ese camino que él recorrió hasta encontrar la poesía es lo que cuenta en primera persona en su último libro, Silvia no rima con nada y otras tiernas y ridículas historias sobre la poesía, publicado en Pie de Página.

«Si tuviera que definirlo, yo creo que poesía es sentir el sentido de la vida, encontrar el sentido de la vida. Encontrar que estamos bien en la vida, a pesar de todo». Es esa revelación, eso que te explica lo que sientes y por qué lo sientes. Lo que encaja en tu vida en un momento determinado y te golpea las tripas. «Es sentirse en el sitio adecuado, saber que estoy aquí por algo. Estoy en la vida por este momento, yo creo que eso es la poesía. Saber que estás en la vida por momentos como ese que en el que sientes la poesía. Es sentirse a gusto. Sentir que eres algo».

Juan Romeu

EL CAMINO HACIA LA POESÍA

Lo que queda claro a estas alturas de la entrevista es que resulta tremendamente complicado definir poesía. Quizá sea más fácil, le decimos, explicar lo que no es.

«No es poesía partir una frase en trozos y hablar de un sentimiento superficial que no te dice nada más que somos animalitos que están en la tierra. Poesía no es descripción. Poesía no es contar cosas». Para eso, dice, ya hay otros géneros.

Un buen poema traduce sentimientos a palabras, no los describe. Y debe hacerlo con palabras sencillas para que todos podamos entenderlo sin necesidad de recurrir a un contexto ni a una guía de símbolos o de imágenes. «La poesía es sencillez, expresar de forma sencilla lo que tenemos TODOS, pero más oculto de lo que creemos. Está ahí, pero hace falta sacarlo y la poesía lo saca. Es como un psicólogo, que te saca de dentro cosas que tienes pero que no eres capaz de ver. La poesía te lo saca y te enseña maneras de sacarlo».

El poeta que te enseñe a entenderte o a entender por qué no entiendes, o incluso a comprender que hay cosas que no se pueden entender, ese será tu poeta. «Hay distintos caminos para llegar a la poesía y cada uno tiene que encontrar el suyo», afirma. Y no pasa nada si no te gusta Lorca, o Alberti, o Bécquer o Góngora, por mucho que te digan que son dios. Si ellos no te conmueven, si no les entiendes, si no sientes un temblor en el alma al leerlos, déjalos y busca otros. Y ese es el primer objetivo de Romeu al escribir este libro: desmitificar la poesía.

El otro objetivo es el de desacomplejar. Porque no es cierto que no todas las personas estén capacitadas para leer y disfrutar la poesía. «Lo que he procurado es destruir un poco esa hegemonía de la crítica técnica en la poesía. Es la que está impuesta y es la que hace que la gente sienta que no entiende los poemas y la que hace que la gente, obviamente, se aparte de la poesía. A la gente lo que le gusta es entender las cosas. Lo que no entiendes no te puede gustar, es imposible, porque te sientes tonto, te sientes extraño».

Juan Romeu

BELLEZA Y POESÍA, UN BINOMIO DIFÍCIL DE DEFINIR

Si hay un género literario asociado a la belleza ese es la poesía. Bello, es algo agradable a los sentidos, pero también es bello eso que te aporta felicidad, paz. «Y yo creo que esa es la belleza que debe trasmitir la poesía», explica Romeu. «Lo valioso es encontrar poesía en cada cosa. Por ejemplo, en lo que hizo el otro día Alcaraz, cuando dijo “cabeza, corazón y cojones”. Pues eso, expresado así, tiene mucha más poesía que muchos poemas del Premio Adonais».

Pero, claro, para encontrar poesía antes hay que leer mucha poesía. Hay que entrenar el músculo lector, y advierte que no es fácil. «Leer, en general, puede resultar un coñazo para mucha gente. Creo que los que fomentan la lectura te lo pintan como una felicidad enorme; pues no. Hay mucha gente que no lo pasa bien, lo que no quiere decir que no haya que hacerlo».

«Nos ahorraríamos muchos psicólogos y muchos coaches si la gente se esforzara por leer literatura de sentimientos. Creo que debería ser obligatorio y es una cuestión de civismo»

Para este lingüista poeta leer, y leer poesía más concretamente, es una cuestión de salud. «Nos ahorraríamos muchos psicólogos y muchos coaches si la gente se esforzara por leer literatura de sentimientos, de la que la poesía es el máximo exponente. Aunque sea leer un poema al día y reflexionar sobre él. Creo que debería ser obligatorio y es una cuestión de civismo».

«Somos un peligro si salimos a la calle sin leer. Es como conducir sin sacarse el carnet. Lo que pasa es que es un peligro que no se ve. Somos ciudadanos que nos relacionamos, que contaminamos a los demás, que somos tóxicos, y con la literatura se gana reflexión, se gana pausa y se gana comprensión, sobre todo, comprensión de los demás».

Juan Romeu

POESÍA Y POETAS BARCO DE VAPOR

Ahora bien, ¿cuál es la mejor puerta de acceso a la poesía? ¿Son los nuevos creadores que publican sus versos en redes sociales la puerta de entrada? Sí y no. Bueno, más bien no. «Creo que son una buena puerta de entrada que se desvía y que contribuye a confundir, hacia lo bajo, hacia lo excesivamente simple, lo que es la poesía», opina Romeu.

Pero ¿acaso no es eso también Bécquer?, argumentamos. «Yo veo una diferencia, y es que Bécquer no se queda en lo superficial, y esto tiene que ver con lo que te decía de describir. Todos estos nuevos poetas que más éxito tienen no tienen genialidad. Y encima, te hacen creer que estás sintiendo poesía cuando lo único que estás sintiendo es verte reflejado superficialmente. Es una poesía muy descriptiva de lo que los jóvenes viven, pero no les explica nada».

«Si lo vendieran como iniciación a la poesía, sería perfecto. Pero el problema es que lo que tendría que ser una puerta de entrada se vende como meta»

Podrían ser una puerta de entrada, pero una puerta debe llevarte a un camino más largo, con otros paisajes; no sirve si solo te quedas en el umbral. Romeu opina que se trata de una poesía infantil, como comparar un libro de El Barco de Vapor con una novela de Dostoievsky. Y estos nuevos poetas son poetas Barco de Vapor.

No están mal para crear hábito de lectura, para perder el miedo a leer poesía, pero no pueden decir que lo que hacen es poesía de verdad. «Si lo vendieran como iniciación a la poesía, sería perfecto. Pero el problema es que lo que tendría que ser una puerta de entrada se vende como meta».

«La poesía ha sido para mí el camino para encontrar la belleza en todo, para comprender al que hace mal y perdonarlo, para entender que el ser humano tiene el don de reflexionar sobre su vida y de sentirse vivo y feliz, en esa melancólica felicidad tan propia de la poesía», concluye Romeu en su libro. Ya lo escribió Bécquer hace dos siglos. «¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía eres tú». Que no te la roben.

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