2 de mayo 2022    /   CREATIVIDAD
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Ilustración  Glez Studio

La Atlántida, Shangri-la y otros lugares míticos que aún creemos que existen

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Las religiones, la filosofía y la literatura han creado lugares fantásticos en la Tierra que aún hoy son objeto de especulaciones y búsquedas 

La Atlántida, Shangri-la y Agartha son algunos de los lugares fantásticos concebidos por artistas, filósofos y maestros espirituales del pasado. Los artistas crearon lugares para sus narraciones. Los pensadores y hombres de religión como apoyo a sus enseñanzas. 

Estos lugares han cautivado la imaginación de las personas hasta el punto de que, en nuestros días, historiadores y científicos se preguntan qué hay de cierto sobre estos lugares imaginados. Los nazis los buscaron con la pretensión de recuperar tecnologías milenarias y poderes arcanos. 

Los creyentes en los mitos recuerdan que el millonario arqueólogo prusiano Heinrich Schlieman usó los relatos de La Iliada de Homero como documentación para encontrar los restos de Troya en 1872. Hasta entonces, la ciudad descrita por el poeta griego estaba considerada como una invención. 

Recordemos algunos de estos lugares que podrían estar cerca de nosotros… o no.

ATLÁNTIDA

«Esta es una historia que me ha contado un amigo que le pasó a un amigo», dice alguien. Y pensamos: es una trola. 

La Atlántida es otra historia que contó otro que contó otro… 

Platón escribe en Los diálogos cómo el discípulo de Sócrates llamado Critias relató la historia de la Atlántida recordando los manuscritos que pertenecieron a su abuelo, escritos por un político ateniense, según historias narradas por sacerdotes egipcios de sucesos acontecidos 9.000 años atrás.   

Según narra Critias o según escribe Platón, la Atlántida era un continente al oeste de las columnas de Hércules (el estrecho de Gibraltar) entre las actuales Portugal y Gran Bretaña.

Con su poderoso ejército asoló parte de Europa y el norte de África, pero sucumbió ante Atenas. Poco después, un terremoto y una inundación hicieron desaparecer el continente. (Según los nazis los supervivientes del cataclismo eran arios primigenios que se ocultaron en el Himalaya). 

la atlántida

Tras la muerte de Platón, una parte de sus discípulos consideró que la Atlántida existió y otra, que era una alegoría sobre cómo la arrogancia puede conducir a la fatalidad.

En nuestros días, la búsqueda de la Atlántida y su estudio por la ciencia sigue atrayendo al público y a los escritores de fantasía. 

Un mito que se ha transformado con el tiempo. De ahí que una civilización descrita por Platón como belicosa se haya convertido en el imaginario popular en un paraíso con maravillas tecnológicas habitado por hombres y mujeres sabios y pacíficos.

AGARTHA

En 2006 Umberto Eco escribió el artículo “Teorías extravagantes” para International Herald Tribune. En él lamentaba que la teoría de la Tierra hueca tenía numerosos adeptos en internet.

Hoy, esa teoría es uno de los temas favoritos en los programas de radio y televisión sobre fenómenos paranormales, extraterrestres, criaturas extrañas…

Eco expone que el astrónomo y físico Edmund Halley (quien calculó la órbita del cometa que lleva su apellido) propuso la primera teoría de la Tierra hueca. No recibió apoyo de la comunidad científica, pero la idea caló en la sociedad de su tiempo de tal manera que algunos entusiastas financiaron expediciones para encontrar en el Polo Norte la puerta de entrada al mundo hueco. 

Estos lugares han cautivado la imaginación de las personas hasta el punto de que, en nuestros días, historiadores y científicos se preguntan qué hay de cierto sobre estos lugares imaginados

Julio Verne se hizo eco de la teoría para escribir Viaje al centro de la Tierra (1864) situando como acceso el cráter del volcán islandés Snæfellsjökull.

La teoría fue perdiendo fuerza hasta que el escritor, profesor universitario, explorador y conspirador político polaco Ferdynand Ossendowski publicó en 1922 el libro Bestias, hombres y dioses. Con este trabajo, Ossendowski inició la literatura de viajes moderna. 

Las últimas páginas de Bestias están dedicadas a Mongolia, donde escuchó de boca de guías de expediciones, lamas y miembros de la realeza relatos sobre un reino subterráneo conocido como Agarthi (Agartha).

Este reino tiene como gobernante al rey del mundo que, según los relatos, «conoce las ideas de todos los que dirigen los destinos de la humanidad: reyes, zares, jefes guerreros, grandes sacerdotes, sabios, hombres poderosos. Conoce sus intenciones y sus planes. Si agradan a Dios, el rey del mundo los favorecerá con su ayuda sobrenatural».

Los relatos también anuncian una guerra mundial en 1940 tras la cual el rey del mundo subirá a la superficie para gobernar toda la Tierra. 

Bestias se convirtió en un éxito mundial. Ossendowski ponía en duda que Agarthi hubiera existido en algún momento, pero el libro despertó el entusiasmo de los adeptos a las teorías de conspiración y al ocultismo. Entre los segundos se encontraban algunos asesores de Hitler.  

SHANGRI-LA

Shangri-La se hizo famosa en el mundo gracias a la película Horizontes perdidos (1936), dirigida por Frank Capra, basada en la novela del mismo título escrita por James Hilton (1933). 

Shangri-la no existía antes de la novela, pero el público construyó pronto el mito. Durante los efectos del crac de 1929 y a las puertas de una guerra mundial, la ciudad oculta en el Himalaya representa un paraíso de clima acogedor, sin crimen y sin hambre en el que se puede vivir 250 años.

Hilton se inspiró en el valle de Hunza, en Cachemira, cerca de la frontera con China, y leyendas locales sobre un reino oculto tras la cordillera del Himalaya. Este reino tiene el nombre de Shambhala en los textos budistas. 

Los nazis organizaron varias expediciones a fin de encontrar Shambhala. Creían que estaba oculta en la Tierra hueca y para llegar a ella debían encontrar la puerta en el Tibet.

Esperaban localizar allí a los arios primigenios que huyeron del cataclismo de la Atlántida. La verdadera intención de Hitler no era hermanarse con sus ancestros, sino hacerse con su tecnología y el vril (una energía psicoquinética) con la que derrotaría a sus enemigos. 

la atlántida

La creencia en la Atlántida, Agartha y Shangri-La nos debe hacer reflexionar sobre la fuerza de la palabra escrita. Ciudades surgidas de la imaginación se han convertido en mitos verdaderos. Quizá porque «el mito da un sentido a un mundo que no lo tiene», según el psicólogo Rollo May. O quizá como George R.R. Martin escribe en su blog NOT A BLOG, porque los mitos y la fantasía hablan a «algo muy dentro de nosotros, al corazón infantil que soñó con recorrer los bosques de la noche, darse un festín bajo las colinas huecas y encontrar un amor eterno en algún lugar al sur de Oz y al norte de Shangri-La».

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Las religiones, la filosofía y la literatura han creado lugares fantásticos en la Tierra que aún hoy son objeto de especulaciones y búsquedas 

La Atlántida, Shangri-la y Agartha son algunos de los lugares fantásticos concebidos por artistas, filósofos y maestros espirituales del pasado. Los artistas crearon lugares para sus narraciones. Los pensadores y hombres de religión como apoyo a sus enseñanzas. 

Estos lugares han cautivado la imaginación de las personas hasta el punto de que, en nuestros días, historiadores y científicos se preguntan qué hay de cierto sobre estos lugares imaginados. Los nazis los buscaron con la pretensión de recuperar tecnologías milenarias y poderes arcanos. 

Los creyentes en los mitos recuerdan que el millonario arqueólogo prusiano Heinrich Schlieman usó los relatos de La Iliada de Homero como documentación para encontrar los restos de Troya en 1872. Hasta entonces, la ciudad descrita por el poeta griego estaba considerada como una invención. 

Recordemos algunos de estos lugares que podrían estar cerca de nosotros… o no.

ATLÁNTIDA

«Esta es una historia que me ha contado un amigo que le pasó a un amigo», dice alguien. Y pensamos: es una trola. 

La Atlántida es otra historia que contó otro que contó otro… 

Platón escribe en Los diálogos cómo el discípulo de Sócrates llamado Critias relató la historia de la Atlántida recordando los manuscritos que pertenecieron a su abuelo, escritos por un político ateniense, según historias narradas por sacerdotes egipcios de sucesos acontecidos 9.000 años atrás.   

Según narra Critias o según escribe Platón, la Atlántida era un continente al oeste de las columnas de Hércules (el estrecho de Gibraltar) entre las actuales Portugal y Gran Bretaña.

Con su poderoso ejército asoló parte de Europa y el norte de África, pero sucumbió ante Atenas. Poco después, un terremoto y una inundación hicieron desaparecer el continente. (Según los nazis los supervivientes del cataclismo eran arios primigenios que se ocultaron en el Himalaya). 

la atlántida

Tras la muerte de Platón, una parte de sus discípulos consideró que la Atlántida existió y otra, que era una alegoría sobre cómo la arrogancia puede conducir a la fatalidad.

En nuestros días, la búsqueda de la Atlántida y su estudio por la ciencia sigue atrayendo al público y a los escritores de fantasía. 

Un mito que se ha transformado con el tiempo. De ahí que una civilización descrita por Platón como belicosa se haya convertido en el imaginario popular en un paraíso con maravillas tecnológicas habitado por hombres y mujeres sabios y pacíficos.

AGARTHA

En 2006 Umberto Eco escribió el artículo “Teorías extravagantes” para International Herald Tribune. En él lamentaba que la teoría de la Tierra hueca tenía numerosos adeptos en internet.

Hoy, esa teoría es uno de los temas favoritos en los programas de radio y televisión sobre fenómenos paranormales, extraterrestres, criaturas extrañas…

Eco expone que el astrónomo y físico Edmund Halley (quien calculó la órbita del cometa que lleva su apellido) propuso la primera teoría de la Tierra hueca. No recibió apoyo de la comunidad científica, pero la idea caló en la sociedad de su tiempo de tal manera que algunos entusiastas financiaron expediciones para encontrar en el Polo Norte la puerta de entrada al mundo hueco. 

Estos lugares han cautivado la imaginación de las personas hasta el punto de que, en nuestros días, historiadores y científicos se preguntan qué hay de cierto sobre estos lugares imaginados

Julio Verne se hizo eco de la teoría para escribir Viaje al centro de la Tierra (1864) situando como acceso el cráter del volcán islandés Snæfellsjökull.

La teoría fue perdiendo fuerza hasta que el escritor, profesor universitario, explorador y conspirador político polaco Ferdynand Ossendowski publicó en 1922 el libro Bestias, hombres y dioses. Con este trabajo, Ossendowski inició la literatura de viajes moderna. 

Las últimas páginas de Bestias están dedicadas a Mongolia, donde escuchó de boca de guías de expediciones, lamas y miembros de la realeza relatos sobre un reino subterráneo conocido como Agarthi (Agartha).

Este reino tiene como gobernante al rey del mundo que, según los relatos, «conoce las ideas de todos los que dirigen los destinos de la humanidad: reyes, zares, jefes guerreros, grandes sacerdotes, sabios, hombres poderosos. Conoce sus intenciones y sus planes. Si agradan a Dios, el rey del mundo los favorecerá con su ayuda sobrenatural».

Los relatos también anuncian una guerra mundial en 1940 tras la cual el rey del mundo subirá a la superficie para gobernar toda la Tierra. 

Bestias se convirtió en un éxito mundial. Ossendowski ponía en duda que Agarthi hubiera existido en algún momento, pero el libro despertó el entusiasmo de los adeptos a las teorías de conspiración y al ocultismo. Entre los segundos se encontraban algunos asesores de Hitler.  

SHANGRI-LA

Shangri-La se hizo famosa en el mundo gracias a la película Horizontes perdidos (1936), dirigida por Frank Capra, basada en la novela del mismo título escrita por James Hilton (1933). 

Shangri-la no existía antes de la novela, pero el público construyó pronto el mito. Durante los efectos del crac de 1929 y a las puertas de una guerra mundial, la ciudad oculta en el Himalaya representa un paraíso de clima acogedor, sin crimen y sin hambre en el que se puede vivir 250 años.

Hilton se inspiró en el valle de Hunza, en Cachemira, cerca de la frontera con China, y leyendas locales sobre un reino oculto tras la cordillera del Himalaya. Este reino tiene el nombre de Shambhala en los textos budistas. 

Los nazis organizaron varias expediciones a fin de encontrar Shambhala. Creían que estaba oculta en la Tierra hueca y para llegar a ella debían encontrar la puerta en el Tibet.

Esperaban localizar allí a los arios primigenios que huyeron del cataclismo de la Atlántida. La verdadera intención de Hitler no era hermanarse con sus ancestros, sino hacerse con su tecnología y el vril (una energía psicoquinética) con la que derrotaría a sus enemigos. 

la atlántida

La creencia en la Atlántida, Agartha y Shangri-La nos debe hacer reflexionar sobre la fuerza de la palabra escrita. Ciudades surgidas de la imaginación se han convertido en mitos verdaderos. Quizá porque «el mito da un sentido a un mundo que no lo tiene», según el psicólogo Rollo May. O quizá como George R.R. Martin escribe en su blog NOT A BLOG, porque los mitos y la fantasía hablan a «algo muy dentro de nosotros, al corazón infantil que soñó con recorrer los bosques de la noche, darse un festín bajo las colinas huecas y encontrar un amor eterno en algún lugar al sur de Oz y al norte de Shangri-La».

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