19 de mayo 2021    /   CREATIVIDAD
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Las piedras de Teruel saben escribir haikus

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Las almas sensibles, dicen, son capaces de encontrar poesía incluso en las cosas más simples, más insignificantes, esas en las que no solemos reparar. James Kelly, traductor y escritor escocés, la encuentra en las rocas, en las piedras, en esos guijarros en los que tropezamos cuando paseamos por el campo y que pateamos para descargar la rabia o por simple diversión.

A él las piedras no le parecen insignificantes. Por eso les ha dedicado un libro en el que combina poesía en forma de haikus y fotografía. Lo ha titulado Earthwriting. La escritura de la Tierra, es una edición bilingüe en inglés y español y busca financiación en Kickstarter para publicarlo.

Earthwriting

Earthwriting recoge las fotografías que el traductor escocés realizó de las rocas y paisajes que aprendió a reconocer durante un curso de verano. Lo impartía la Universidad de Verano de Teruel en esa provincia aragonesa, una de las más olvidadas de España y por eso mismo, más desconocida. Tanto que probablemente alguno haya pensado si no habría un lugar más espectacular para estudiar geología que Teruel.

«Es curioso lo que dices sobre la idea de buscar una zona más espectacular, pues para un escocés hay algo impresionante en la aridez de Teruel», explica James Kelly. «Como más de un geólogo me ha dicho, la vegetación es el enemigo del geólogo pues no deja ver bien las formas de las rocas. Lo que aprendí durante mi estancia es que, a pesar de que los paisajes tal vez no tengan el impacto inmediato de las montañas de los Pirineos, por ejemplo, mientras más uno aprende a leerlos, más va descubriendo su encanto, sus secretos, su magia…».

 

Y lo que este traductor descubrió durante su estancia en Teruel fue que esta provincia tiene una gran diversidad de paisajes. «Pero, sobre todo, me quedé con la imagen del contraste, ese dialogo entre las calizas cremosas y blancas y las arcillas rojas. Algo que para mí es muy llamativo».

Kelly empezó a interesarse por la geología a raíz de un libro que está escribiendo a largo plazo sobre los paisajes de Chile y sus pueblos indígenas, «pues siento que ellos expresan algo esencial de sus tierras en una forma que hemos ido perdiendo en los países más desarrollados. Así que empecé a preguntarme ¿qué es un paisaje?, ¿cómo podemos entender los paisajes?».

«En el fondo, más que un espacio, los paisajes tienen un ser temporal en el sentido de que son tejidos de muchos elementos distintos (incluyendo a nosotros, los humanos), cada cual con su propio tiempo», reflexiona. «En la base de estos tejidos encontramos la geología, las rocas y las fuerzas que las forman. Por un lado, al aprender a leer las rocas, nos damos cuenta de que la Tierra y sus paisajes, que parecen fijos, son en realidad un flujo de procesos y cambios que suceden en tiempos descomunales. Podemos entrever pasados muy lejanos que nos hacen reflexionar sobre la finitud de nuestra especie humana».

En esa observación, es posible entender cómo han influido esos paisajes en el desarrollo de la humanidad; comprender que el hecho de que existan ciertas plantas o minerales influye en nuestra cultura, y esto nos recuerda la conexión íntima que tenemos con el planeta.

«Este libro de poemas es una especie de cuaderno de campo que graba mi intento de dar sentido a una ciencia tan compleja, fascinante e inabarcable como la geología desde una perspectiva más artística».

Kelly eligió el haiku para escribir sus poemas porque la estructura de esas composiciones le llamó la atención.

«Al principio, me pareció interesante la idea de que la forma condiciona el contenido, y también me gustó el reto de intentar resumir los procesos geológicos que obran en estos paisajes en tan solo 17 sílabas. Después, con el tiempo, los concebí como cristales fraguando en la matriz de una roca, como si el libro imitase ese proceso, cambiando, creciendo y tomando forma para fraguar en el texto final».

Earthwriting está compuesto de ocho poemas, cada uno de ellos acompañado de su correspondiente fotografía. Escribió los poemas en inglés, su lengua materna, aunque los ha traducido al español en una versión libre del inglés. Dos maneras de escuchar y de leer lo que la Tierra nos quiere contar.

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A él las piedras no le parecen insignificantes. Por eso les ha dedicado un libro en el que combina poesía en forma de haikus y fotografía. Lo ha titulado Earthwriting. La escritura de la Tierra, es una edición bilingüe en inglés y español y busca financiación en Kickstarter para publicarlo.

Earthwriting

Earthwriting recoge las fotografías que el traductor escocés realizó de las rocas y paisajes que aprendió a reconocer durante un curso de verano. Lo impartía la Universidad de Verano de Teruel en esa provincia aragonesa, una de las más olvidadas de España y por eso mismo, más desconocida. Tanto que probablemente alguno haya pensado si no habría un lugar más espectacular para estudiar geología que Teruel.

«Es curioso lo que dices sobre la idea de buscar una zona más espectacular, pues para un escocés hay algo impresionante en la aridez de Teruel», explica James Kelly. «Como más de un geólogo me ha dicho, la vegetación es el enemigo del geólogo pues no deja ver bien las formas de las rocas. Lo que aprendí durante mi estancia es que, a pesar de que los paisajes tal vez no tengan el impacto inmediato de las montañas de los Pirineos, por ejemplo, mientras más uno aprende a leerlos, más va descubriendo su encanto, sus secretos, su magia…».

 

Y lo que este traductor descubrió durante su estancia en Teruel fue que esta provincia tiene una gran diversidad de paisajes. «Pero, sobre todo, me quedé con la imagen del contraste, ese dialogo entre las calizas cremosas y blancas y las arcillas rojas. Algo que para mí es muy llamativo».

Kelly empezó a interesarse por la geología a raíz de un libro que está escribiendo a largo plazo sobre los paisajes de Chile y sus pueblos indígenas, «pues siento que ellos expresan algo esencial de sus tierras en una forma que hemos ido perdiendo en los países más desarrollados. Así que empecé a preguntarme ¿qué es un paisaje?, ¿cómo podemos entender los paisajes?».

«En el fondo, más que un espacio, los paisajes tienen un ser temporal en el sentido de que son tejidos de muchos elementos distintos (incluyendo a nosotros, los humanos), cada cual con su propio tiempo», reflexiona. «En la base de estos tejidos encontramos la geología, las rocas y las fuerzas que las forman. Por un lado, al aprender a leer las rocas, nos damos cuenta de que la Tierra y sus paisajes, que parecen fijos, son en realidad un flujo de procesos y cambios que suceden en tiempos descomunales. Podemos entrever pasados muy lejanos que nos hacen reflexionar sobre la finitud de nuestra especie humana».

En esa observación, es posible entender cómo han influido esos paisajes en el desarrollo de la humanidad; comprender que el hecho de que existan ciertas plantas o minerales influye en nuestra cultura, y esto nos recuerda la conexión íntima que tenemos con el planeta.

«Este libro de poemas es una especie de cuaderno de campo que graba mi intento de dar sentido a una ciencia tan compleja, fascinante e inabarcable como la geología desde una perspectiva más artística».

Kelly eligió el haiku para escribir sus poemas porque la estructura de esas composiciones le llamó la atención.

«Al principio, me pareció interesante la idea de que la forma condiciona el contenido, y también me gustó el reto de intentar resumir los procesos geológicos que obran en estos paisajes en tan solo 17 sílabas. Después, con el tiempo, los concebí como cristales fraguando en la matriz de una roca, como si el libro imitase ese proceso, cambiando, creciendo y tomando forma para fraguar en el texto final».

Earthwriting está compuesto de ocho poemas, cada uno de ellos acompañado de su correspondiente fotografía. Escribió los poemas en inglés, su lengua materna, aunque los ha traducido al español en una versión libre del inglés. Dos maneras de escuchar y de leer lo que la Tierra nos quiere contar.

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