22 de abril 2021    /   CREATIVIDAD
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Palabras japonesas que dan sentido a la vida (aunque no las puedes traducir)

22 de abril 2021    /   CREATIVIDAD     por          
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Decir que Japón es uno de los países más longevos del mundo no es descubrir nada nuevo. Y según dicen, su particular filosofía de vida, la manera en la que entienden la felicidad y el bienestar, tiene mucho que ver en que consigan vivir tantos años y en armonía.

La felicidad para los japoneses se basa en pequeñas cosas, en sutilezas como contemplar la caída de los pétalos de los cerezos (sakurafubuki) o embellecer los objetos que se han roto aplicando oro en sus grietas (kintsukuroi), una filosofía que tiene mucho que ver con la resiliencia ya que, al reparar nuestras heridas, conseguimos salir más fuertes.

Como ocurría con las palabras nórdicas que expresan felicidad, también en el japonés encontramos términos que nos resulta difícil traducir al español, pero que generan sentimientos en las personas totalmente identificables. Son palabras que hablan de cómo entender y apreciar la belleza, de motivación, de saber adaptarse a las circunstancias, de saber apreciar el trabajo ajeno y de cómo ser feliz (incluso en el trabajo), en definitiva. Estas son algunas:

Ikigai

ikigai

Si buscamos una traducción simple, podríamos decir que ikigai es la razón que debemos encontrar todos para vivir. Eso que nos motiva, que nos ilusiona y que nos hace levantarnos cada mañana de la cama. Un objetivo. Una meta. Y no es algo que tiene que identificarse necesariamente con una ocupación o un trabajo remunerado. Es algo más profundo. Algo así como fluir, que según Mihály Csíkszentmihályi, el psicólogo creador de la teoría del flujo, es ese estado en el que entramos cuando nos concentramos mucho en una actividad y que consigue que nos olvidemos del mundo. Y si eso implica dejar de hacer otras cosas por terminar esa tarea, pues hasta luego Lucas.

Mieko Kamiya, autora de Ikigai-ni-tsuite (Sobre el ikigai), un libro de 1966 considerado la biblia sobre este tema, explica que el término es similar al de felicidad, pero con más matices. Es decir, sería aquello que te ilusiona tanto que te permite desear que llegue el futuro, por muy negro que sea tu presente.

Gaman

Aguantar lo que te echen, por insoportable que sea y te parezca, con paciencia y con dignidad. Eso viene a significar esta palabra que dice mucho del carácter japonés. Podría traducirse como perseverancia, paciencia, tolerancia o abnegación, aunque es un cúmulo de todos esos términos.

Para un japonés, gaman implica hacer las cosas lo mejor que se pueda cuando las tornas se tuercen y te caen bofetadas en el mismo carrillo. Un mantener el autocontrol y la disciplina. Y un tratar de ayudarte a ti mismo y a otros. Eso que llevó a algunos trabajadores de la central de Fukusima a permanecer en sus puestos cuando ocurrió la catástrofe nuclear para evitar que los daños fueran mayores.

Aunque, como todo, también tiene su parte negativa. Demasiado gaman puede no ser bueno y llevar a la persona a soportar ciertas presiones e injusticias que no deberían tolerarse. Quedémonos con la filosofía budista y zen de la que proviene, esa que habla de resistir estoicamente, de resiliencia y de capacidad de superación.

Nankurunaisa

El tiempo todo lo cura, ese sería el significado literal de esta palabra japonesa. Un chute de energía positiva que se dice a quien lo está pasando mal, un mensaje de confianza en el futuro, y un talismán que ayuda a atraer la buena suerte.

Nankurunaisa es el regalo de la esperanza, el motor que te dice que todo puede mejorar y que te da fuerzas para afrontar la adversidad. Y todo bien envuelto de pensamientos positivos para que no dejemos de sonreír.

Nomikai

En el lugar de trabajo y en las horas laborables un japonés tiene que estar a lo que está: a producir, a currar como si no hubiera un mañana, a levantar el país, vaya. Poco espacio queda para las relaciones sociales. Al lío y punto. Para la socialización con los colegas se reserva ese espacio de tiempo que empieza al terminar la jornada laboral y termina quién sabe cuándo.

Nomikai es una fiesta, ese momento del día en el que jefes y subordinados quedan para beber tras el trabajo y conocerse mejor. La manera nipona de crear vínculos personales entre los miembros de un equipo. No es una quedada espontánea, sino muy organizada. Y es normalmente el jefe el que la propone. Y ya se sabe, al jefe nunca se le niega nada. Por esa razón, en los últimos tiempos no son muy populares estas reuniones afterwork ya que se han dado casos de abuso de poder que rompen con la filosofía original de este tipo de celebración.

Otsukaresama

Una buena relación laboral depende de muchas cosas: de la profesionalidad del equipo, de la capacidad de liderazgo de los directivos, del buen ambiente laboral… y del respeto entre compañeros y jefes.

Una de las fórmulas que mejor suelen funcionar para motivar al personal suele ser el reconocimiento de su trabajo. Los japoneses, que llevan el agradecimiento a todo en su ADN, lo saben, por eso suelen despedirse al finalizar la jornada con un Otsukaresama, una expresión que significa literalmente estás cansado.

Dicho así no es nada, pero lo que engloba esta expresión es un elogio. Algo así como «ha sido un día duro de trabajo y estás cansado. Pero lo has hecho tan bien, que solo puedo agradecerte el esfuerzo». Y, oye, a nadie le amarga un dulce y que levante la mano quien no guste de un halago.

Shinrin-yoku y Kachou fuugetsu

La vida es estresante de por sí. La de un japonés también, por mucha filosofía zen que tiña su vida. Por eso, de vez en cuando, antes de colapsar por el estrés, los nipones practican el shinrin-yoku, literalmente un baño forestal. La naturaleza, una vez más, viene en auxilio del ser humano.

Hacerse un shinrin-yoku implica irse a un bosque frondoso, perderse en él y dejar que el silencio y la paz de los árboles te limpien y te liberen de las tensiones, del estrés y de las prisas.

Y la consecuencia de esa experiencia es el kachou fuugetsu. Este aforismo significa algo así como aprender a conocerse uno mismo a través de sentir y experimentar la belleza de la naturaleza. ¿Se puede tener mejor maestra?

Wabi-sabi

Y ya que hablamos de belleza, de eso saben mucho los habitantes de Japón. Los ojos nipones encuentran belleza prácticamente en todo lo que les rodea, y aprender a verla y reconocerla les proporciona paz y felicidad. Y no siempre es fácil, sobre todo, cuando dejas de lado lo perfecto y te encuentras con otras cosas que se salen, digamos, de la norma.

Wabi-sabi es la filosofía que encuentra la belleza en las imperfecciones de la vida. Y eso implica aceptar sin dramas que la vida tiene un ciclo que va desde el crecimiento hasta la decadencia.

Además de una corriente estética, wabi-sabi es también una forma de vida que invita a disfrutar de ella tal y como viene, y a aceptar y disfrutar ese largo camino que llamamos envejecimiento.

Shoganai

Si Felipe II hubiera sido japonés, probablemente en lugar de decir aquello de «Yo no envié mis barcos a luchar contra los elementos» tras el desastre de la Armada Invencible, habría soltado un escueto shogonai.

Esta palabra alude a aquello que es inevitable, un «qué le vamos a hacer» que nos permita seguir adelante sin culparnos de lo que ha ocurrido y que no hubiésemos podido evitar.

No es una actitud negativa, al contrario. Se trata de aceptación, de asumir que a veces la vida se comporta así, que hay cosas que escapan a nuestro control, pero que eso no nos impide seguir avanzando y hacerlo sin remordimientos.

Chōwa

Armonía, equilibrio. Así es como podría traducirse esta palabra que se ha convertido, a su vez, en una filosofía de vida: esa que nos lleva a buscar la felicidad en todos los aspectos de nuestro día a día.

Para alcanzar ese equilibrio debemos ser respetuosos no solo con quienes nos rodean, sino también con los objetos con los que convivimos. Por eso es tan importante para los japoneses el orden y la limpieza.

Saber escuchar a los demás también ayuda a conseguir esa paz y esa armonía. Mantener unas cuentas saneadas, elegir el vestuario adecuado en función de nuestro estado de ánimo, la estación meteorológica y las circunstancias, y, por supuesto, cuidar la alimentación. Todo cuenta a la hora de encontrar el equilibrio mental, físico y espiritual.

La gran gurú del Chōwa es Akemi Tanaka, una coach japonesa afincada en Londres, que explicó su método para alcanzar la paz y la armonía en el libro titulado Chōwa. Encuentra el equilibrio con la sabiduría japonesa del chōwa (Kitsune Books, 2020).

Decir que Japón es uno de los países más longevos del mundo no es descubrir nada nuevo. Y según dicen, su particular filosofía de vida, la manera en la que entienden la felicidad y el bienestar, tiene mucho que ver en que consigan vivir tantos años y en armonía.

La felicidad para los japoneses se basa en pequeñas cosas, en sutilezas como contemplar la caída de los pétalos de los cerezos (sakurafubuki) o embellecer los objetos que se han roto aplicando oro en sus grietas (kintsukuroi), una filosofía que tiene mucho que ver con la resiliencia ya que, al reparar nuestras heridas, conseguimos salir más fuertes.

Como ocurría con las palabras nórdicas que expresan felicidad, también en el japonés encontramos términos que nos resulta difícil traducir al español, pero que generan sentimientos en las personas totalmente identificables. Son palabras que hablan de cómo entender y apreciar la belleza, de motivación, de saber adaptarse a las circunstancias, de saber apreciar el trabajo ajeno y de cómo ser feliz (incluso en el trabajo), en definitiva. Estas son algunas:

Ikigai

ikigai

Si buscamos una traducción simple, podríamos decir que ikigai es la razón que debemos encontrar todos para vivir. Eso que nos motiva, que nos ilusiona y que nos hace levantarnos cada mañana de la cama. Un objetivo. Una meta. Y no es algo que tiene que identificarse necesariamente con una ocupación o un trabajo remunerado. Es algo más profundo. Algo así como fluir, que según Mihály Csíkszentmihályi, el psicólogo creador de la teoría del flujo, es ese estado en el que entramos cuando nos concentramos mucho en una actividad y que consigue que nos olvidemos del mundo. Y si eso implica dejar de hacer otras cosas por terminar esa tarea, pues hasta luego Lucas.

Mieko Kamiya, autora de Ikigai-ni-tsuite (Sobre el ikigai), un libro de 1966 considerado la biblia sobre este tema, explica que el término es similar al de felicidad, pero con más matices. Es decir, sería aquello que te ilusiona tanto que te permite desear que llegue el futuro, por muy negro que sea tu presente.

Gaman

Aguantar lo que te echen, por insoportable que sea y te parezca, con paciencia y con dignidad. Eso viene a significar esta palabra que dice mucho del carácter japonés. Podría traducirse como perseverancia, paciencia, tolerancia o abnegación, aunque es un cúmulo de todos esos términos.

Para un japonés, gaman implica hacer las cosas lo mejor que se pueda cuando las tornas se tuercen y te caen bofetadas en el mismo carrillo. Un mantener el autocontrol y la disciplina. Y un tratar de ayudarte a ti mismo y a otros. Eso que llevó a algunos trabajadores de la central de Fukusima a permanecer en sus puestos cuando ocurrió la catástrofe nuclear para evitar que los daños fueran mayores.

Aunque, como todo, también tiene su parte negativa. Demasiado gaman puede no ser bueno y llevar a la persona a soportar ciertas presiones e injusticias que no deberían tolerarse. Quedémonos con la filosofía budista y zen de la que proviene, esa que habla de resistir estoicamente, de resiliencia y de capacidad de superación.

Nankurunaisa

El tiempo todo lo cura, ese sería el significado literal de esta palabra japonesa. Un chute de energía positiva que se dice a quien lo está pasando mal, un mensaje de confianza en el futuro, y un talismán que ayuda a atraer la buena suerte.

Nankurunaisa es el regalo de la esperanza, el motor que te dice que todo puede mejorar y que te da fuerzas para afrontar la adversidad. Y todo bien envuelto de pensamientos positivos para que no dejemos de sonreír.

Nomikai

En el lugar de trabajo y en las horas laborables un japonés tiene que estar a lo que está: a producir, a currar como si no hubiera un mañana, a levantar el país, vaya. Poco espacio queda para las relaciones sociales. Al lío y punto. Para la socialización con los colegas se reserva ese espacio de tiempo que empieza al terminar la jornada laboral y termina quién sabe cuándo.

Nomikai es una fiesta, ese momento del día en el que jefes y subordinados quedan para beber tras el trabajo y conocerse mejor. La manera nipona de crear vínculos personales entre los miembros de un equipo. No es una quedada espontánea, sino muy organizada. Y es normalmente el jefe el que la propone. Y ya se sabe, al jefe nunca se le niega nada. Por esa razón, en los últimos tiempos no son muy populares estas reuniones afterwork ya que se han dado casos de abuso de poder que rompen con la filosofía original de este tipo de celebración.

Otsukaresama

Una buena relación laboral depende de muchas cosas: de la profesionalidad del equipo, de la capacidad de liderazgo de los directivos, del buen ambiente laboral… y del respeto entre compañeros y jefes.

Una de las fórmulas que mejor suelen funcionar para motivar al personal suele ser el reconocimiento de su trabajo. Los japoneses, que llevan el agradecimiento a todo en su ADN, lo saben, por eso suelen despedirse al finalizar la jornada con un Otsukaresama, una expresión que significa literalmente estás cansado.

Dicho así no es nada, pero lo que engloba esta expresión es un elogio. Algo así como «ha sido un día duro de trabajo y estás cansado. Pero lo has hecho tan bien, que solo puedo agradecerte el esfuerzo». Y, oye, a nadie le amarga un dulce y que levante la mano quien no guste de un halago.

Shinrin-yoku y Kachou fuugetsu

La vida es estresante de por sí. La de un japonés también, por mucha filosofía zen que tiña su vida. Por eso, de vez en cuando, antes de colapsar por el estrés, los nipones practican el shinrin-yoku, literalmente un baño forestal. La naturaleza, una vez más, viene en auxilio del ser humano.

Hacerse un shinrin-yoku implica irse a un bosque frondoso, perderse en él y dejar que el silencio y la paz de los árboles te limpien y te liberen de las tensiones, del estrés y de las prisas.

Y la consecuencia de esa experiencia es el kachou fuugetsu. Este aforismo significa algo así como aprender a conocerse uno mismo a través de sentir y experimentar la belleza de la naturaleza. ¿Se puede tener mejor maestra?

Wabi-sabi

Y ya que hablamos de belleza, de eso saben mucho los habitantes de Japón. Los ojos nipones encuentran belleza prácticamente en todo lo que les rodea, y aprender a verla y reconocerla les proporciona paz y felicidad. Y no siempre es fácil, sobre todo, cuando dejas de lado lo perfecto y te encuentras con otras cosas que se salen, digamos, de la norma.

Wabi-sabi es la filosofía que encuentra la belleza en las imperfecciones de la vida. Y eso implica aceptar sin dramas que la vida tiene un ciclo que va desde el crecimiento hasta la decadencia.

Además de una corriente estética, wabi-sabi es también una forma de vida que invita a disfrutar de ella tal y como viene, y a aceptar y disfrutar ese largo camino que llamamos envejecimiento.

Shoganai

Si Felipe II hubiera sido japonés, probablemente en lugar de decir aquello de «Yo no envié mis barcos a luchar contra los elementos» tras el desastre de la Armada Invencible, habría soltado un escueto shogonai.

Esta palabra alude a aquello que es inevitable, un «qué le vamos a hacer» que nos permita seguir adelante sin culparnos de lo que ha ocurrido y que no hubiésemos podido evitar.

No es una actitud negativa, al contrario. Se trata de aceptación, de asumir que a veces la vida se comporta así, que hay cosas que escapan a nuestro control, pero que eso no nos impide seguir avanzando y hacerlo sin remordimientos.

Chōwa

Armonía, equilibrio. Así es como podría traducirse esta palabra que se ha convertido, a su vez, en una filosofía de vida: esa que nos lleva a buscar la felicidad en todos los aspectos de nuestro día a día.

Para alcanzar ese equilibrio debemos ser respetuosos no solo con quienes nos rodean, sino también con los objetos con los que convivimos. Por eso es tan importante para los japoneses el orden y la limpieza.

Saber escuchar a los demás también ayuda a conseguir esa paz y esa armonía. Mantener unas cuentas saneadas, elegir el vestuario adecuado en función de nuestro estado de ánimo, la estación meteorológica y las circunstancias, y, por supuesto, cuidar la alimentación. Todo cuenta a la hora de encontrar el equilibrio mental, físico y espiritual.

La gran gurú del Chōwa es Akemi Tanaka, una coach japonesa afincada en Londres, que explicó su método para alcanzar la paz y la armonía en el libro titulado Chōwa. Encuentra el equilibrio con la sabiduría japonesa del chōwa (Kitsune Books, 2020).

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