Publicado: 13 de noviembre 2023 11:11  /   CREATIVIDAD
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Fotos  Van Gogh Museum, Ámsterdam

Pokémon y Van Gogh: Cuando el arte y la cultura popular se dan la mano

Publicado: 13 de noviembre 2023 11:11  /   CREATIVIDAD     por        Fotos  Van Gogh Museum, Ámsterdam
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¿Y si Pikachu, Snorlax o Eevee se convirtieran en protagonistas de las obras de Vincent van Gogh? Esta pregunta suena a imposible, pero desde hace unas semanas es una realidad. Por su 50 aniversario, el Museo Van Gogh de Ámsterdam ha lanzado la colaboración que nadie esperaba pero que muchos necesitábamos.

El compañero elegido ha sido ni más ni menos que Pokémon, la franquicia japonesa que lleva más de 25 años alegrando infancias. Hasta el 7 de enero de 2024, el museo expondrá reinterpretaciones de las obras más famosas del artista neerlandés, en las que algunos de estos simpáticos personajes son los protagonistas.

Pero la colaboración no acaba con las seis adaptaciones de las obras de Van Gogh que pueden verse en una exposición temporal. El museo ha preparado para la ocasión todo un programa de actividades pensado para acercar el arte del posimpresionista a los más pequeños. Este abarca desde el material didáctico para primaria y secundaria disponible en la plataforma educativa del museo, hasta un simpático tutorial para aprender a dibujar a Pikachu.

 A Pokémon Adventure, el cuadernillo que ofrece una visita guiada interactiva para descubrir la historia tras las obras de Van Gogh, está siendo todo un éxito. Tras la visita, planteada en inicio para niños de más de 6 años, al entregar el cuaderno completado te regalaban la carta especial Pika-retrato, una reinterpretación del Autorretrato con sombrero gris expuesto en el museo, con Pikachu haciendo las veces del artista.

Pikachu geïnspireerd op Zelfportret met grijze vilthoed, 2022 Pikachu inspired by Self-Portrait with Grey Felt Hat Naoyo Kimura (1960), The Pokémon Company International

Para sorpresa de todos, la actividad ha conquistado el corazón de muchos adultos, que han agotado las existencias del merchandising lanzado especialmente para la ocasión y que han convertido este naipe especial en un objeto de especulación entre los coleccionistas. Ante esta fiebre, el museo ha tomado la decisión de retirar la carta, con el fin de frenar la compra-venta y garantizar la seguridad en sus instalaciones. 

En las pocas semanas que lleva abierta al público, la exposición ha sido todo un éxito. Sin embargo, como suele pasar en este tipo de propuestas, no han faltado las voces más críticas… ¿Tiene Van Gogh algún vínculo lógico con Pokémon? ¿Realmente este tipo de propuestas acercan el arte? 

Van Gogh y el japonismo

Para aquellos que rechazan el binomio Van Gogh-Pokémon por falta de justificación, cabe decir que esta es más estrecha de lo que a priori pudiera parecer. Se podría decir que no es la primera vez que la cultura japonesa toma un papel protagonista en el museo; es más, forma parte activa de su colección permanente.

En la Europa de mediados del siglo XIX, lo oriental estaba a la última. La apertura de Japón al mundo en el año 1859 produjo que toda clase de artículos y obras de arte, hasta entonces ocultas para los occidentales, llegaran en masa al viejo continente. Los colores vivos de los grabados, sus contornos marcados y su visión de la naturaleza, radicalmente distinta a lo que los artistas europeos estaban acostumbrados, marcó irremediablemente la producción de muchos de ellos. Van Gogh, lejos de mantenerse ajeno a sus influencias, se convirtió en uno de los ejemplos más característicos de las mismas.

Munchlax & Snorlax geïnspireerd op De slaapkamer, 2022 Munchlax & Snorlax inspired by The Bedroom sowsow (1988), The Pokémon Company International

El pintor neerlandés sintió una profunda admiración por el arte japonés. Dejó que su huella quedará impregnada en algunas de sus obras más famosas, como Almendro en flor, el cuadro que pintó como celebración por el nacimiento de su sobrino Vincent. Jamás tuvo la oportunidad de viajar al país asiático, pero sí conoció algunas de estas obras durante su breve estancia en París. Es más, llegó incluso a coleccionarlas, llegando a tener más de 600 grabados en su poder. Los estudiaba, los coleccionaba e incluso los reinterpretaba. 

Su admiración por todo lo japonés fue tan profunda que cambió su forma de pintar para siempre. En una carta a su hermano Theo, enviada en septiembre de 1888, le decía: «En mi opinión, sería imposible estudiar el arte japonés sin volvernos mucho más felices y alegres. Nos obliga a retornar a la naturaleza, sin importar nuestra educación ni el trabajo que tengamos en este mundo convencional».

Sunflora geïnspireerd op Zonnebloemen, 2022 Sunflora inspired by Sunflowers Tomokazu Komiya (1973), The Pokémon Company International

La idea del museo era dar a conocer los profundos lazos que unieron al pintor posimpresionista con el arte y la cultura japoneses. Y hacerlo a través de una de las sagas más distintivas del país oriental. «Esta colaboración permitirá a la siguiente generación conocer la vida y obra de Vincent van Gogh de una forma nueva y emocionante. El Museo Van Gogh y The Pokémon Company International han aprovechado su trayectoria como expertos en formatos educativos para crear una experiencia realmente especial para los niños, sus responsables y cualquiera que visite el Museo Van Gogh», explicaba al respecto Emilie Gordenker, directora general del Museo Van Gogh.

La democratización del arte 

No es la primera vez que el Museo Van Gogh de Ámsterdam aboga por acciones rompedoras para acercar el arte del pintor a nuevas audiencias. Sin ir más lejos, el año pasado lanzó una colección con Rapha, la mítica marca para ciclistas profesionales. Entonces, algunas de las obras más emblemáticas de Van Gogh se convirtieron en diseños para maillots, camisetas y calcetines. También se sumaron al auge de las exposiciones inmersivas con Meet Van Gogh, que acerca la producción del pintor a las masas a través de infinidad de actividades y reproducciones a gran escala.

Pero el museo holandés no es el único, cada vez más instituciones exploran nuevos formatos para acercarse a las audiencias más jóvenes. Tras el auge del Animal Crossing New Horizons, lanzado en pleno confinamiento, el Museo Nacional del Prado optó por crear su propia isla en el juego. En ella incluyó reproducciones en pixel art de sus obras más emblemáticas, así como una reconstrucción de la Quinta del sordo, la villa en cuyas paredes Francisco de Goya pintó sus míticas pinturas negras. La experiencias se completaba con una página en su web, repleta de información y visitas virtuales protagonizadas por los personajes de la isla: la pintora Clara Peeters y el mismísimo Goya.

Foto: Sven-Mooij

Sin salirnos del mundo de  los videojuegos, el MoMa lanzó el año pasado la exposición Never Alone. Video Games and Other Interactive Design, que exploraba cinco décadas de la historia de los videojuegos. La muestra incluía en las salas desde los juegos más clásicos, como Tetris o Pac-Man, a títulos más actuales. Su punto era reivindicar los videojuegos como artefactos culturales, poner en relieve su valor artístico y su interés para ser incorporados en un museo de este prestigio.

Foto: Sven-Mooij

Hoy en día es fácil encontrar referencias artísticas en los videoclips de tus cantantes favoritos. O vestirte como un auténtico cuadro, comprando camisetas con obras estampadas, fruto de colaboraciones de las marcas con los museos más famosos del mundo. La de Pokémon y el Museo Van Gogh es el último ejemplo de la cada vez más cercana unión entre arte y cultura popular. ¿Cuáles serán los siguientes pasos?

¿Y si Pikachu, Snorlax o Eevee se convirtieran en protagonistas de las obras de Vincent van Gogh? Esta pregunta suena a imposible, pero desde hace unas semanas es una realidad. Por su 50 aniversario, el Museo Van Gogh de Ámsterdam ha lanzado la colaboración que nadie esperaba pero que muchos necesitábamos.

El compañero elegido ha sido ni más ni menos que Pokémon, la franquicia japonesa que lleva más de 25 años alegrando infancias. Hasta el 7 de enero de 2024, el museo expondrá reinterpretaciones de las obras más famosas del artista neerlandés, en las que algunos de estos simpáticos personajes son los protagonistas.

Pero la colaboración no acaba con las seis adaptaciones de las obras de Van Gogh que pueden verse en una exposición temporal. El museo ha preparado para la ocasión todo un programa de actividades pensado para acercar el arte del posimpresionista a los más pequeños. Este abarca desde el material didáctico para primaria y secundaria disponible en la plataforma educativa del museo, hasta un simpático tutorial para aprender a dibujar a Pikachu.

 A Pokémon Adventure, el cuadernillo que ofrece una visita guiada interactiva para descubrir la historia tras las obras de Van Gogh, está siendo todo un éxito. Tras la visita, planteada en inicio para niños de más de 6 años, al entregar el cuaderno completado te regalaban la carta especial Pika-retrato, una reinterpretación del Autorretrato con sombrero gris expuesto en el museo, con Pikachu haciendo las veces del artista.

Pikachu geïnspireerd op Zelfportret met grijze vilthoed, 2022 Pikachu inspired by Self-Portrait with Grey Felt Hat Naoyo Kimura (1960), The Pokémon Company International

Para sorpresa de todos, la actividad ha conquistado el corazón de muchos adultos, que han agotado las existencias del merchandising lanzado especialmente para la ocasión y que han convertido este naipe especial en un objeto de especulación entre los coleccionistas. Ante esta fiebre, el museo ha tomado la decisión de retirar la carta, con el fin de frenar la compra-venta y garantizar la seguridad en sus instalaciones. 

En las pocas semanas que lleva abierta al público, la exposición ha sido todo un éxito. Sin embargo, como suele pasar en este tipo de propuestas, no han faltado las voces más críticas… ¿Tiene Van Gogh algún vínculo lógico con Pokémon? ¿Realmente este tipo de propuestas acercan el arte? 

Van Gogh y el japonismo

Para aquellos que rechazan el binomio Van Gogh-Pokémon por falta de justificación, cabe decir que esta es más estrecha de lo que a priori pudiera parecer. Se podría decir que no es la primera vez que la cultura japonesa toma un papel protagonista en el museo; es más, forma parte activa de su colección permanente.

En la Europa de mediados del siglo XIX, lo oriental estaba a la última. La apertura de Japón al mundo en el año 1859 produjo que toda clase de artículos y obras de arte, hasta entonces ocultas para los occidentales, llegaran en masa al viejo continente. Los colores vivos de los grabados, sus contornos marcados y su visión de la naturaleza, radicalmente distinta a lo que los artistas europeos estaban acostumbrados, marcó irremediablemente la producción de muchos de ellos. Van Gogh, lejos de mantenerse ajeno a sus influencias, se convirtió en uno de los ejemplos más característicos de las mismas.

Munchlax & Snorlax geïnspireerd op De slaapkamer, 2022 Munchlax & Snorlax inspired by The Bedroom sowsow (1988), The Pokémon Company International

El pintor neerlandés sintió una profunda admiración por el arte japonés. Dejó que su huella quedará impregnada en algunas de sus obras más famosas, como Almendro en flor, el cuadro que pintó como celebración por el nacimiento de su sobrino Vincent. Jamás tuvo la oportunidad de viajar al país asiático, pero sí conoció algunas de estas obras durante su breve estancia en París. Es más, llegó incluso a coleccionarlas, llegando a tener más de 600 grabados en su poder. Los estudiaba, los coleccionaba e incluso los reinterpretaba. 

Su admiración por todo lo japonés fue tan profunda que cambió su forma de pintar para siempre. En una carta a su hermano Theo, enviada en septiembre de 1888, le decía: «En mi opinión, sería imposible estudiar el arte japonés sin volvernos mucho más felices y alegres. Nos obliga a retornar a la naturaleza, sin importar nuestra educación ni el trabajo que tengamos en este mundo convencional».

Sunflora geïnspireerd op Zonnebloemen, 2022 Sunflora inspired by Sunflowers Tomokazu Komiya (1973), The Pokémon Company International

La idea del museo era dar a conocer los profundos lazos que unieron al pintor posimpresionista con el arte y la cultura japoneses. Y hacerlo a través de una de las sagas más distintivas del país oriental. «Esta colaboración permitirá a la siguiente generación conocer la vida y obra de Vincent van Gogh de una forma nueva y emocionante. El Museo Van Gogh y The Pokémon Company International han aprovechado su trayectoria como expertos en formatos educativos para crear una experiencia realmente especial para los niños, sus responsables y cualquiera que visite el Museo Van Gogh», explicaba al respecto Emilie Gordenker, directora general del Museo Van Gogh.

La democratización del arte 

No es la primera vez que el Museo Van Gogh de Ámsterdam aboga por acciones rompedoras para acercar el arte del pintor a nuevas audiencias. Sin ir más lejos, el año pasado lanzó una colección con Rapha, la mítica marca para ciclistas profesionales. Entonces, algunas de las obras más emblemáticas de Van Gogh se convirtieron en diseños para maillots, camisetas y calcetines. También se sumaron al auge de las exposiciones inmersivas con Meet Van Gogh, que acerca la producción del pintor a las masas a través de infinidad de actividades y reproducciones a gran escala.

Pero el museo holandés no es el único, cada vez más instituciones exploran nuevos formatos para acercarse a las audiencias más jóvenes. Tras el auge del Animal Crossing New Horizons, lanzado en pleno confinamiento, el Museo Nacional del Prado optó por crear su propia isla en el juego. En ella incluyó reproducciones en pixel art de sus obras más emblemáticas, así como una reconstrucción de la Quinta del sordo, la villa en cuyas paredes Francisco de Goya pintó sus míticas pinturas negras. La experiencias se completaba con una página en su web, repleta de información y visitas virtuales protagonizadas por los personajes de la isla: la pintora Clara Peeters y el mismísimo Goya.

Foto: Sven-Mooij

Sin salirnos del mundo de  los videojuegos, el MoMa lanzó el año pasado la exposición Never Alone. Video Games and Other Interactive Design, que exploraba cinco décadas de la historia de los videojuegos. La muestra incluía en las salas desde los juegos más clásicos, como Tetris o Pac-Man, a títulos más actuales. Su punto era reivindicar los videojuegos como artefactos culturales, poner en relieve su valor artístico y su interés para ser incorporados en un museo de este prestigio.

Foto: Sven-Mooij

Hoy en día es fácil encontrar referencias artísticas en los videoclips de tus cantantes favoritos. O vestirte como un auténtico cuadro, comprando camisetas con obras estampadas, fruto de colaboraciones de las marcas con los museos más famosos del mundo. La de Pokémon y el Museo Van Gogh es el último ejemplo de la cada vez más cercana unión entre arte y cultura popular. ¿Cuáles serán los siguientes pasos?

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