14 de abril 2021    /   CREATIVIDAD
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Valencia 2022: diseñar el futuro desde el presente

14 de abril 2021    /   CREATIVIDAD     por          
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El futuro es ese lugar compuesto de desafíos condicionales. De amenazas y oportunidades potenciales que se conjugan en forma imperfecta. Ante el que solo podemos estar prevenidos y ser muy intencionados. Porque es contingente, como cualquier edificio en construcción, y depende en gran medida de los cimientos que seamos capaces de plantar ahora.

Dentro de ese futuro, Valencia se convertirá en la capital mundial del diseño. Será en 2022, año en el que la ciudad levantina encabezará el diseño global y que se presentaba en el Festival de Diseño de Madrid bajo el lema The future is design. Además de introducir la capitalidad de Valencia, la muestra presentaba el trabajo de varios diseñadores valencianos en torno al futuro del diseño. Porque, en parte, qué es el diseño sino un esfuerzo por incidir en todos esos aspectos accionables de lo que vendrá a través de las necesidades presentes.

Alberto Sánchez, diseñador y fundador del estudio de diseño MUT responsables del diseño de la instalación de Future is design—, cuenta que «cada diseño introduce un cambio en el mundo». La esencia misma del diseño es solucionar problemas, «dar una respuesta a una necesidad o crear algo que no existía hasta ese momento». Es en ese momento en el que el diseñar se transforma en poner las bases para la realidad del futuro.

Diseños de MUT para Valencia Pavilion. The future is design.

En la misma línea, Marcelo Alegre, diseñador y CEO del estudio valenciano Alegre Design, considera que esos cambios introducidos en el futuro por el diseño son acumulativos. Es la iteración constante sobre la versión anterior la que impulsa el mundo hacia delante. «Cada creación nueva implica un avance, incluso si la creación es errónea porque de los errores también se aprende». Es así como la creatividad y el diseño se convierten en «la base del futuro».

DISEÑAR NUEVOS PUNTOS DE VISTA

El diseñador holándes Christiaan Maats ganó en 2011 el premio de diseño verde de la Semana de la Moda de Ámsterdam. Años más tarde en una charla TED estupenda destacaba: «Los productos, además de cumplir una función o tener una estética determinada, también pueden ofrecer una nueva perspectiva desde la que mirar el mundo».

Porque cualquier elemento pensado para interactuar con los seres humanos puede tener el poder de modificar los comportamientos de las personas. O, incluso, de hacerles reflexionar sobre la manera en que el presente está estructurado y las posibilidades de mejorarlo.

Sobre esa idea pivota Valencia 2022. Buscar el fortalecimiento del sector creativo para hacer de él un agente principal del cambio y la innovación sociales. Porque, en parte, es en ese papel de inspirador, de motor de cambio de los comportamientos, en donde encuentra el diseño una de sus razones de ser.

De eso sabe mucho escif, artista urbano valenciano, participante también de Future is design y que exhibe un currículo plagado de obras que retratan de forma crítica la realidad. Para él, el objetivo del diseño y el arte no es crear el futuro, sino, reflejar la realidad. Y hacerlo sin ocultar sus fallos. «Tomar forma de espejo de una sociedad que no quiere ver su reflejo». En ese contexto, la forma de repercutir sobre el futuro es a través del señalamiento de todo lo que falla en el presente. Porque la creación permite mostrar la realidad y «nos enfrenta a nosotros mismos […]. El arte no puede cambiar el mundo, pero sí puede acompañarlo en su inevitable transformación».

SOLUCIONAR LOS PROBLEMAS DEL FUTURO

Al frente, nos espera un futuro repleto de incógnitas. Desafíos como el cambio climático, la escasez de recursos naturales o el crecimiento desaforado de los núcleos urbanos. Y muchos de esos desafíos podrían atajarse a partir de soluciones adoptadas hoy. A través de pensar la forma en la que viven los seres humanos y el uso que hacen de materiales como el plástico.

«Durante décadas se ha abusado de este material»—dice Alberto Sánchez—, «hemos inundado el planeta con sus restos y lo que es peor, con los microplásticos, cuyos efectos empezamos a conocer ahora». Y apuestan por diseñar en pos de una segunda vida para estos materiales. Porque «rescatar esos plásticos, darles otra función y apostar por alternativas podría ser el gran desafío para el diseño en el futuro más inmediato y por supuesto, a la larga».

Por su parte, Marcelo Alegre apuesta por enmarcar esa segunda vida del plástico en un contexto más transversal a través de modelos de economía circular. «Los valores de la economía circular serán determinantes e implicarán pensar constantemente en la huella medioambiental que dejan los productos que diseñamos, para asegurar que tengan el menor impacto posible en el entorno».

Y proponen que la influencia del diseño sobre las personas hace distinciones en función de que sean individuos o empresas. Son estas segundas las que «deben concienciarse de que a través del diseño y sus procesos de innovación se puede hacer frente a retos nuevos». Y los principios de la economía circular son una de las palancas a nuestro alcance para incidir sobre lo que habrá mañana.

Al mismo tiempo, la evolución demográfica y el éxodo de las personas en pos de los grandes núcleos urbanos configuran otro eje sobre el que es necesario repensar el futuro: la calle. Propuestas como la creación de megamanzanas en Madrid o Barcelona ya apuestan, en el fondo, por utilizar herramientas de diseño de interacción para mejorar nuestras ciudades, para hacerlas más vivibles. Pensar en cómo queremos que sea el futuro, teniendo en cuenta que debe pivotar sobre los comportamientos y necesidades de las personas

También esto pasará. Falla diseñada por escif en 2020

Como artista urbano, escif sabe lo que es reclamar el espacio público. Especialmente cuando la presencia legitimada es la institucional y el propio arte urbano es un proscrito. Y como comunicador nato, conoce la importancia que tienen los espacios compartidos para transmitir mensajes alternativos. «La calle es un espacio de intercambio, de sociabilización, de confrontación. Es un espacio de libertad que no puede ser controlado». Y matiza: «La calle es uno de los pocos eslabones urbanos que todavía nos conectan con nuestra naturaleza más profunda. Si perdemos la calle, perderemos las ciudades».

Y es a través de su presencia en estos espacios de todos que el arte puede contribuir al futuro. Al fin y al cabo, una de sus funciones es mostrarnos las posibilidades de habitar otra realidad. «En una sociedad atrapada en el individualismo, la velocidad y el crecimiento perpetuo, cualquier pequeño gesto de resistencia se nos presenta como una nueva propuesta de mundo, como un soplo de aire fresco. Hay mucha gente remando en direcciones diferentes al statu quo y el arte puede ayudarnos a visibilizarlas, a empoderarlas, a hacerlas fuertes».

VALENCIA 2022

De momento, Valencia 2022 supone un hito en el diseño español como la primera de nuestras ciudades que será centro mundial de esta disciplina. Y si ese 2022 queda demasiado lejos, la agenda de Valencia 2022 ya tiene eventos oficiales programados para hacer más amena la espera. Hasta el 23 de abril, en la propia Valencia, se puede visitar la exposición Mujeres al borde de un ataque de viñetas en la Universitat de València; y en Madrid estará presente hasta el 29 de mayo Abcedario Mariscal en el Centro de Arte de Alcobendas.

Y para el que quiera profundizar en esa relación entre futuro y diseño, o más concretamente sobre cómo articularla, el 14 de abril se celebran los talleres de Investigación responsable e innovación para potenciar la sostenibilidad del diseño. En ellos la búsqueda y promoción de la sostenibilidad tendrán un protagonismo especial como parte de lo que supone la innovación responsable.

De la importancia que el diseño tiene (y tendrá) en la calidad del futuro que nos espera da fe la iniciativa de la Nueva Bauhaus, promovida por la Comisión Europea. Este proyecto nace de la necesidad de promover una arquitectura y diseños más sostenibles y de unir, como decía la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, a principios de año, «la sostenibilidad con el estilo».

En ese camino, tienen especial relevancia eventos como que Valencia sea Capital Mundial del Diseño, especialmente cuando hacen suyos conceptos como sostenibilidad, innovación social, igualdad o inclusión. Porque, aunque el futuro sea ese momento de nuestra vida al que estamos por llegar, no quiere decir que no podamos empezar a construirlo. Quizá esa sea una de las claves. Implementar desde ya un futuro más coherente. Mejor. Aunque sea diseño a diseño.

El futuro es ese lugar compuesto de desafíos condicionales. De amenazas y oportunidades potenciales que se conjugan en forma imperfecta. Ante el que solo podemos estar prevenidos y ser muy intencionados. Porque es contingente, como cualquier edificio en construcción, y depende en gran medida de los cimientos que seamos capaces de plantar ahora.

Dentro de ese futuro, Valencia se convertirá en la capital mundial del diseño. Será en 2022, año en el que la ciudad levantina encabezará el diseño global y que se presentaba en el Festival de Diseño de Madrid bajo el lema The future is design. Además de introducir la capitalidad de Valencia, la muestra presentaba el trabajo de varios diseñadores valencianos en torno al futuro del diseño. Porque, en parte, qué es el diseño sino un esfuerzo por incidir en todos esos aspectos accionables de lo que vendrá a través de las necesidades presentes.

Alberto Sánchez, diseñador y fundador del estudio de diseño MUT responsables del diseño de la instalación de Future is design—, cuenta que «cada diseño introduce un cambio en el mundo». La esencia misma del diseño es solucionar problemas, «dar una respuesta a una necesidad o crear algo que no existía hasta ese momento». Es en ese momento en el que el diseñar se transforma en poner las bases para la realidad del futuro.

Diseños de MUT para Valencia Pavilion. The future is design.

En la misma línea, Marcelo Alegre, diseñador y CEO del estudio valenciano Alegre Design, considera que esos cambios introducidos en el futuro por el diseño son acumulativos. Es la iteración constante sobre la versión anterior la que impulsa el mundo hacia delante. «Cada creación nueva implica un avance, incluso si la creación es errónea porque de los errores también se aprende». Es así como la creatividad y el diseño se convierten en «la base del futuro».

DISEÑAR NUEVOS PUNTOS DE VISTA

El diseñador holándes Christiaan Maats ganó en 2011 el premio de diseño verde de la Semana de la Moda de Ámsterdam. Años más tarde en una charla TED estupenda destacaba: «Los productos, además de cumplir una función o tener una estética determinada, también pueden ofrecer una nueva perspectiva desde la que mirar el mundo».

Porque cualquier elemento pensado para interactuar con los seres humanos puede tener el poder de modificar los comportamientos de las personas. O, incluso, de hacerles reflexionar sobre la manera en que el presente está estructurado y las posibilidades de mejorarlo.

Sobre esa idea pivota Valencia 2022. Buscar el fortalecimiento del sector creativo para hacer de él un agente principal del cambio y la innovación sociales. Porque, en parte, es en ese papel de inspirador, de motor de cambio de los comportamientos, en donde encuentra el diseño una de sus razones de ser.

De eso sabe mucho escif, artista urbano valenciano, participante también de Future is design y que exhibe un currículo plagado de obras que retratan de forma crítica la realidad. Para él, el objetivo del diseño y el arte no es crear el futuro, sino, reflejar la realidad. Y hacerlo sin ocultar sus fallos. «Tomar forma de espejo de una sociedad que no quiere ver su reflejo». En ese contexto, la forma de repercutir sobre el futuro es a través del señalamiento de todo lo que falla en el presente. Porque la creación permite mostrar la realidad y «nos enfrenta a nosotros mismos […]. El arte no puede cambiar el mundo, pero sí puede acompañarlo en su inevitable transformación».

SOLUCIONAR LOS PROBLEMAS DEL FUTURO

Al frente, nos espera un futuro repleto de incógnitas. Desafíos como el cambio climático, la escasez de recursos naturales o el crecimiento desaforado de los núcleos urbanos. Y muchos de esos desafíos podrían atajarse a partir de soluciones adoptadas hoy. A través de pensar la forma en la que viven los seres humanos y el uso que hacen de materiales como el plástico.

«Durante décadas se ha abusado de este material»—dice Alberto Sánchez—, «hemos inundado el planeta con sus restos y lo que es peor, con los microplásticos, cuyos efectos empezamos a conocer ahora». Y apuestan por diseñar en pos de una segunda vida para estos materiales. Porque «rescatar esos plásticos, darles otra función y apostar por alternativas podría ser el gran desafío para el diseño en el futuro más inmediato y por supuesto, a la larga».

Por su parte, Marcelo Alegre apuesta por enmarcar esa segunda vida del plástico en un contexto más transversal a través de modelos de economía circular. «Los valores de la economía circular serán determinantes e implicarán pensar constantemente en la huella medioambiental que dejan los productos que diseñamos, para asegurar que tengan el menor impacto posible en el entorno».

Y proponen que la influencia del diseño sobre las personas hace distinciones en función de que sean individuos o empresas. Son estas segundas las que «deben concienciarse de que a través del diseño y sus procesos de innovación se puede hacer frente a retos nuevos». Y los principios de la economía circular son una de las palancas a nuestro alcance para incidir sobre lo que habrá mañana.

Al mismo tiempo, la evolución demográfica y el éxodo de las personas en pos de los grandes núcleos urbanos configuran otro eje sobre el que es necesario repensar el futuro: la calle. Propuestas como la creación de megamanzanas en Madrid o Barcelona ya apuestan, en el fondo, por utilizar herramientas de diseño de interacción para mejorar nuestras ciudades, para hacerlas más vivibles. Pensar en cómo queremos que sea el futuro, teniendo en cuenta que debe pivotar sobre los comportamientos y necesidades de las personas

También esto pasará. Falla diseñada por escif en 2020

Como artista urbano, escif sabe lo que es reclamar el espacio público. Especialmente cuando la presencia legitimada es la institucional y el propio arte urbano es un proscrito. Y como comunicador nato, conoce la importancia que tienen los espacios compartidos para transmitir mensajes alternativos. «La calle es un espacio de intercambio, de sociabilización, de confrontación. Es un espacio de libertad que no puede ser controlado». Y matiza: «La calle es uno de los pocos eslabones urbanos que todavía nos conectan con nuestra naturaleza más profunda. Si perdemos la calle, perderemos las ciudades».

Y es a través de su presencia en estos espacios de todos que el arte puede contribuir al futuro. Al fin y al cabo, una de sus funciones es mostrarnos las posibilidades de habitar otra realidad. «En una sociedad atrapada en el individualismo, la velocidad y el crecimiento perpetuo, cualquier pequeño gesto de resistencia se nos presenta como una nueva propuesta de mundo, como un soplo de aire fresco. Hay mucha gente remando en direcciones diferentes al statu quo y el arte puede ayudarnos a visibilizarlas, a empoderarlas, a hacerlas fuertes».

VALENCIA 2022

De momento, Valencia 2022 supone un hito en el diseño español como la primera de nuestras ciudades que será centro mundial de esta disciplina. Y si ese 2022 queda demasiado lejos, la agenda de Valencia 2022 ya tiene eventos oficiales programados para hacer más amena la espera. Hasta el 23 de abril, en la propia Valencia, se puede visitar la exposición Mujeres al borde de un ataque de viñetas en la Universitat de València; y en Madrid estará presente hasta el 29 de mayo Abcedario Mariscal en el Centro de Arte de Alcobendas.

Y para el que quiera profundizar en esa relación entre futuro y diseño, o más concretamente sobre cómo articularla, el 14 de abril se celebran los talleres de Investigación responsable e innovación para potenciar la sostenibilidad del diseño. En ellos la búsqueda y promoción de la sostenibilidad tendrán un protagonismo especial como parte de lo que supone la innovación responsable.

De la importancia que el diseño tiene (y tendrá) en la calidad del futuro que nos espera da fe la iniciativa de la Nueva Bauhaus, promovida por la Comisión Europea. Este proyecto nace de la necesidad de promover una arquitectura y diseños más sostenibles y de unir, como decía la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, a principios de año, «la sostenibilidad con el estilo».

En ese camino, tienen especial relevancia eventos como que Valencia sea Capital Mundial del Diseño, especialmente cuando hacen suyos conceptos como sostenibilidad, innovación social, igualdad o inclusión. Porque, aunque el futuro sea ese momento de nuestra vida al que estamos por llegar, no quiere decir que no podamos empezar a construirlo. Quizá esa sea una de las claves. Implementar desde ya un futuro más coherente. Mejor. Aunque sea diseño a diseño.

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